EN ESPAÑA La estadística, un camelo Por Carlos Benítez Villodres ¡Qué acertado estuvo Jorge Luis Borges cuando dijo que “
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Puesta online a las 12:26, el 15 de Diciembre del 2008
La estadística, un camelo
Por Carlos Benítez Villodres
¡Qué acertado estuvo Jorge Luis Borges cuando dijo que “la democracia es el abuso de la estadística”! Como bien sabe el ciudadano, la estadística es una ciencia exacta porque dice siempre exactamente lo que el político de turno quiere que diga. Todos los Gobiernos de las naciones del mundo suelen poner los focos en los datos que más convienen a sus intereses de regidores o de militantes de un partido político.
Ciertamente casi todo en un país demócrata es objeto para la estadística. Lo malo de ello es que, la realice quien la realice, la mayoría de ellas, por no generalizar, es falsa. Dicen las estadísticas, en España, que crece el número de menores de 30 años que se va del hogar paterno, que es ínfima la subida de los precios en este último trimestre del año fatídico de 2008, que el precio de las viviendas baja significativamente, que apenas quedan pacientes en las listas de espera de los hospitales…
Estadísticas y más estadísticas que no sirven para nada. Números y porcentajes superfluos que no aportan algo positivo a la realidad de cada día porque se cimientan en la mentira.
Estadísticas sobre demografía, mercado laboral, sanidad, cultura, justicia, contabilidad, precios, consumo e inversión, finanzas y empresas, comercio exterior, agricultura y ganadería, industria y construcción, servicios, transportes, turismo, sector público, climatología, etc., etc. Estadísticas estas manipuladas de principio a fin para que se las trague y las asimile la sociedad de un país demócrata cualquiera.
¡Qué le importa al españolito de a pie las estadísticas (todas falseadas e inútiles) referentes a las nulidades, separaciones y divorcios, a las de defunciones según la causa de muerte, a las del gasto de las empresas en protección ambiental, a las de los residuos, a las de la producción editorial de libros, a las de usuarios del transporte urbano y periurbano de una ciudad cualquiera…! Pero lo más espinoso o grave de los distintos y múltiples casos estudiados estadísticamente, los cuales se nos muestran de forma oral o escrita, es que el ciudadano no sabe si están falseados al alza o a la baja. Cuando los estadistas estudian un caso siempre aplican un método estadístico, impregnado de parafernalia y sofisticación, a unos datos que no significan estadísticamente nada que tenga que ver con la realidad cotidiana, como ya dejé asentado.
Y en medio de tantos números y porcentajes, aparece Miguel Sebastián, ministro de Industria, Turismo y Comercio, el “Migue” para los amigos, dirigiéndose al pueblo español, para decirle que, debido a la crisis económica y financiera que padece el mundo entero, incluida España, el ciudadano de este país tiene, en estas Navidades, el problema gastronómico resuelto, ya que somos unos privilegiados al poder ingerir, a buen precio, todo el turrón y el mazapán -típicos productos navideños en España- que queramos. Además, por sugerencia del ministro, a los Reyes de 2009, a los Magos me refiero, debemos pedirles juguetes españoles -“made in Spain”- para nuestros niños. Lo que no precisó el ministro es si esta petición es también extrapolable a los objetos que traigan los Magos, si es que se los piden, para nuestros padres, abuelos, tíos…
Esta indicación o consejo, nunca orden ministerial, del economista madrileño y ex asesor de Zapatero, se basa, según “el Migue”, en las estadísticas, otra vez con las dichosas estadísticas, de las Fiestas de Navidad y Reyes de 2007. Por esta época del año pasado los españoles importamos productos extranjeros por valor de 4.500 euros, no me lo creo. Y ahora viene el bombazo posicional de las palabras “consumo” y “compra” dentro de la cadena oral usada por el ministro: “Si esta cifra se hubiera destinado al consumo y compra de productos españoles, hubiéramos creados 93.800 empleos”. Seguimos con las estadísticas, pero, además de los errores estadísticos, Miguel Sebastián se equivocó en el orden formal o de posición de las palabras antes reseñadas, pues hasta las propios gorilas del zoo de cualquier ciudad del orbe saben que una tableta de turrón no se consume y después se compra, sino al revés, primero se compra y después se consume. Ahora a meditar lo leído.