La crisis griega el G20 y la dictadura del capital financiero en la Comunidad Europea Reflexiones sobre los desafíos de los s
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Puesta online a las 10:03, el 07 de Noviembre del 2011
La crisis griega el G20 y la dictadura del capital financiero en la Comunidad Europea
Reflexiones sobre los desafíos de los siete mil millones de habitantes del planeta
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La crisis griega el G20 y la dictadura del capital financiero en la Comunidad Europea
Esta semana noticiosa estuvo marcada por la situación europea, Grecia, la cumbre del G20 y las perspectivas de desplome de la Zona Euro. Luego que se concretizaba la amenaza de un no pago de la deuda externa griega y la Comunidad Europea proponía finalmente un acuerdo para salvar la economía griega, el anuncio por parte del gobierno griego de un referendo para hacer aprobar el paquete de reformas exigido por la Unión Europea para pagar la deuda griega causo una verdadera crisis. Una movida democrática criticada por los medios oficiales y por los especuladores en la bolsa que finalmente el primer ministro griego Yorgos Papandreu tuvo que abandonar frente a las amenazas del presidente francés Nicolas Zarkozi y de la canciller alemana Angela Merkel. La democracia parece ser la principal víctima del plan de salvación del capitalismo en Europa así como en el resto del mundo en el que los contrapesos del movimiento de los indignados y otros movimientos sociales no consiguen tener un contrapeso.
Veamos los antecedentes. Por un lado, frente a la creciente amenaza de un no pago de la deuda contraída con bancos europeos por parte del gobierno Griego, finalmente y después de dos años de forcejeos, los gobiernos francés y alemán que controlan la Unión europea adoptaron un acuerdo en la madrugada del 27 de octubre de 2011
Ese acuerdo, que el gobierno alemán forzó los bancos a devaluar a la mitad el valor de los bonos del tesoro griegos proponía un préstamo préstamos para que el gobierno griego pagara la deuda soberana a sus bancos y; imponía nuevas medidas de privatización, de reducción de la función pública, de postergación de la jubilación, entre otras ajuste que hacen pagar al 99% de griegos por las locuras de la economía casino de parte del capital financiero. Las movilizaciones denunciando la traición, la venta a la entrega en tutela del país no han sido escuchadas. Las encuestas indican que el 90% de los griegos están contra las medidas propuestas y exigen que paguen los culpables.
Ciertamente, ya el primer ministro griego Yorgos Papandreu había reconocido que el anterior gobierno griego había mentido sobre el tamaño del déficit que no era del 6% del PIB como se había dicho públicamente, sino que más bien de 12%. Pero, los países de la Unión Europea se demoraron dos años en proponer soluciones, porque buscaban transformaciones en el régimen fiscal y la organización de la economía en Grecia en favor de los intereses del capital financiero. La Unión Europea juega así el rol del Fondo monetario Internacional. Pero según los observadores esas medidas aunque salvan los bancos franceses y alemanes no aportan soluciones a la crisis bancaria, de la deuda pública soberna o del euro. Se estima que el valor de los bonos del tesoro debería devaluarse no a 50% sino que a 85%.
La cumbre del G20, que reúne ahora no solo los países del llamado G8 más las llamadas economías emergentes afectada por la crisis griega, fue un fracaso estruendoso y no consiguió mostrar que efectivamente se busca solucionar los problemas del planeta. Se han olvidado las promesas de reforma del sistema monetario internacional.
El mensaje de los gobiernos del G20 del exterior de Europa dieron el claro mensaje que Europa debía resolver sus problemas sola. Propuesta tanto de presidente estadounidense Barack Obama que tiene sus propios problemas y debe ir a a elecciones dentro de un año, como del próximo anfitrión del G20, el presidente mexicano Felipe calderón que recomendó que Grecia beneficiara como México de préstamos preventivos del fondo monetario internacional de 72 mil millones para enfrentar la especulación en 2008. Por su arte según el NYT la presidenta brasileña Dilma Roussef resumió el mensaje de los llamados países emergentes del "BRICS" (Brasil, Rusia, India, China y África del Sur) al declarar que no tenía ningún interés en apoyar el Fondo europeo de estabilidad Financiera (FESF). También esperan pasar por el FMI para ayudar eventualmente a los europeos.
De dar lecciones a los países del sur ahora los europeos e Italia que sería el próximo en crisis se ven obligados a golpear las puertas de Europa. El primer ministro británico habló de la Europa posterior al euro.
Aunque se denunciaron los paraísos fiscales y se habló de imponer el impuesto Tobin y se incluyó en las discusiones el empleo y no solo el crecimiento, el G20 fue un total fracaso, siendo que el presidente francés deseaba que reforzara su liderazgo con vistas a las elecciones presidenciales.
Lo que mostró es el fracaso de la economía capitalista mundial dominada por el capital financiero especulador. Mostró además la fragilidad europea y la creciente fuerza de las economías de los llamados países emergentes, principalmente de China, que condiciona su apoyo al plan de salvación en Europa a su incorporación al FMI y al banco mundial; una herejía según los adalides del neoliberalismo porque la economía no funciona de acuerdo a las reglas de la economía del mercado.
Europa se enfrenta a su mayor crisis política. Ni los sucesivos consejos europeos ni la reciente cumbre del G-20 han devuelto la confianza en la arquitectura erigida sobre el Tratado de Lisboa. El fracaso en la respuesta al vendaval financiero, rematado por la delicada situación de Italia, ha mostrado los desafíos que tiene Europa antes de llegar a ser una entidad coherente, porque hay una división entre la Europa del Norte y la Europa del Sur, al tiempo que crecen las tensiones entre la zona euro y Londres y existen creciente certidumbre de una nueva recesión.
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Reflexiones sobre los desafíos de los siete mil millones de habitantes del planeta
De acuerdo a la organización de las naciones unidas el lunes 31 de octubre el planeta sobrepasó el umbral de 7 mil millones de habitantes. Una fecha simbólica que llama a una serie de reflexiones sobre los desafíos que enfrenta la humanidad.
En efecto, el crecimiento de la humanidad se acelera. Se necesitaron 200,000 años para que la humanidad alcanzara su primer millardo. Para este último millardo se calculaba que tomaría doce años en producirse, fueron más bien en 12 años. Ello producto del baby boom, de acuerdo al informe del estado de la población en el mundo de la ONU.
En algunos países como en Níger, uno de los países más pobres del planeta la tasa de fecundidad es de 7,19 niños en promedio. Mientras que en Canadá no alcanza solo a 1,65, menos del nivel de mantenimiento demográfico que es de 2,1 nacimientos por mujer en edad de procrear. En Japón no alcanza a 1,32. Mientras en India, el país donde más probablemente nació el niño de los 7 mil millones es de 2,73.
Otro dato importante es que el peso demográfico es completamente distinto del peso económico. Europa representará dentro de veinte años apenas 7% del número total de habitantes del planeta, América del Norte apenas 5%. Mientras tanto los países de Asia África y América latina albergaran más de tres cuartos de los habitantes del planeta.
Sin embargo, es necesario destacar que las teorías trágicas de la explosión demográfica no se han concretizado aún a pesar que estuvieron muy de moda en el siglo 19 cuando el economista inglés Robert Thomas Malthus planteo sus tesis pesimistas que el crecimiento de la población era más rápido que el crecimiento de la producción, proponiendo un control de la natalidad. En el otro extremo, las teorías de otros como Julian Simon, de los llamados cornucopianos, plantean que la humanidad será capaz eternamente de seguir desarrollando tecnologías que permitirán alimentar todas las nuevas bocas que vayan naciendo. Sin embargo los desafíos de la humanidad son colosales y se requieren cambios de enfoque porque el planeta no tiene recursos inagotables y el modelo de desarrollo actual está provocando el cambio climático y las posibilidades de adaptación a las transformaciones que esto exige son muy difíciles.
El primer desafío es el de la alimentación. En 2010, la FAO consideraba que existen mil millones de habitantes del planeta sufrían de hambre, una cantidad que se espera reducir si se llegaran a cumplir los objetivos del milenio. Pero con el aumento de la población en los países más pobres, ello es más difícil y los riesgos de nuevas hambrunas como la que se vive actualmente en Etiopia son siempre posibles. También debe considerarse que producto de la sobreexplotación de los océanos habrá reducción de peces y moluscos y que con el cambio climático se espera una reducción de las tierras arables. En suma grandes desafíos que se deben enfrentar con planificación
Un segundo desafío es el del acceso al agua tanto para la agricultura como para el consumo humano. Actualmente el 97% del agua no está disponible para consumo humano porque está en los océanos. Se calcula que solo el 0,2% del agua está en superficie y además no está repartida de manera equitativa en todas las regiones del globo. En Asia por ejemplo que tiene el 60% de la población mundial, solamente hay 36% del agua dulce. Las ciudades como los Ángeles tienen dificultades en obtener agua. En China el agua proviene de los glaciares que son cada vez más pequeños con el cambio climático. El agua ya se considera como el oro azul del siglo 21. Por ello la lucha por el acceso al agua causará conflictos. Un estudio señala que el cambio climático o la contaminación, además del crecimiento de la población provocarán guerras. Esto ya ocurre por ejemplo en el Darfour. Se esperan conflictos por el entre Turquia, Siria e Irak por las aguas del Éufrates y el Tigre. Entre India y Pakistán.
Otro desafío directamente ligado al crecimiento demográfico es el del aumento de las migraciones producto de las iniquidades regionales provocadas por los modelos de desarrollo existentes. Fuera de los conflictos, son generalmente las condiciones económicas las que provocan los desplazamientos de poblaciones. Las crecientes inequidades entre las diversas regiones del mundo y el cierre de las fronteras de los países desarrollados inscriben a la orden del día los problemas asociados a los refugiados, a los clandestinos y al aumento de tensiones sociales.
Esta además el desafío del desarrollo sustentable. Está claro que el modelo de desarrollo basado en la ganancia y el funcionamiento de las leyes del mercado, impide la planificación necesaria para enfrentar los desafíos asociados al aumento de la población. El desafío del cambio de las energías fósiles como el petróleo por otros tipos de energías renovables es enorme en el marco de la economía neoliberal. El recurso a la bioenergía que reduce la oferta de maíz y otros recursos de alimentación es otro error.
Está claro que el modelo de desarrollo capitalista actual no es viable. El motor de la ganancia a toda costa por empresas que actúan como enfermos esquizofrénicos y el mercado como mecanismo de control no aseguran la adaptación a un planeta que va haciéndose cada vez más poblado.
El crecimiento de la humanidad a siete mil millones de individuos aumenta los desafíos y la necesidad de enfrentarlos en consonancia con el medio ambiente. Aunque las teorías pesimistas de Maltus no se han realizado, los cálculos que para fines de siglo, habrá más que doblado el número de habitantes, es un llamado de atención para enfrentar los desafíos que se presentan.