Capitulo de la obra: El violín de una cortesana chilena “No servía recordar nada de lo que había estudiado de Lenin y de
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Puesta online a las 8:54, el 20 de Diciembre del 2008
Capitulo de la obra: El violín de una cortesana chilena
“No servía recordar nada de lo que había estudiado de Lenin y de todos los
otros filosóficos porque sabía que se había preparado para enfrentar a los
poderosos, para construir una sociedad libre y humana pero no estaba
preparado para escribir la vida de una cortesana”
...Al fin, apareció la niña que había salvado de las garras de los pacos suizos y con
una voz de Alicia en el país de las maravillas, se acercó al señor de la
boina negra y le depositó un beso en las mejillas...
- Que bueno que haya venido.
-¿Se le pasó el susto? - preguntó con una voz de enamorado.
- Mi Lenin , ha prometido - gritó ella a todo pulmón.
-No soy Lenin - corrigió, alegrándose un poco de ser llamado de esa forma.
-¿Desea una vaso de vino?
-Bueno.
-Magnífico. Tenía miedo de que no viniera.
-Lo que prometo lo cumplo.
-Y bien, mi Lenin, dígame lo que debo confesar.
-Señorita, me llamo, Ivan Godosky, pero no me diga, Lenin, please.
-Es una clave para que el lector no descubra su identidad, mi Lenin.
-No necesito claves - dijo el hombre de la boina negra-, ya sólo escribiré su
vida.
-Está más lejos de lo que cree. La confesión, o clave, es anónima, en Basel.
-¿En Basel? Increíble. Parece casi una confesión de espionaje.
-¡En una casa de putas, mi Lenin, todo es espionaje! - exclamó la niña.
El hombre se quedó en silencio.
-Le ha hecho un gran regalo a Teresita al permitirle que usara su boina
porque ahora le cuenta a todas sus hermanas que su boina estaba calentita y
le dio inteligencia y sabiduría y que si cambiaba sexo se llamaría como
usted, mi Lenin.
«Toda la noche hablando y no he escrito una página», se dijo a sí mismo,
agradeciendo la botella de vino que la niña le había ofrecido. «Debo ir al
grano, debo hacer yo las preguntas sino al día del coco salgo de aquí...»
La niña cerró unas ventanas y se desnudó delante el hombre.
-Mire mi cuerpo, Lenin. Mírelo. Mire mi seno pues, tenía solamente ocho años
de edad cuando mi padre me clavó unas tijeras. Mire el otro. Quemado. Mis
muslos tajeados. Un mapa de sufrimientos, mi Lenin. Mi padre vivía
maltratándome porque no le traía dinero para que pudiera seguir bebiendo.
Ese era el pan de mi vida. Golpes y ofensas. Admita, mi Lenin, que ésta por
vomitar. Mi madre murió cuando mi padre le perforó el pulmón con una
estocada. ¿Quiere escribir mi historia, mi Lenin?
En que siglo de mierda se continua viviendo, pensaba, el hombre de la boina
negra. No sirven las leyes..
-Durante mi infancia estuve prisionera de mi padre... fui su hembra y cuando
me llegaba la menstruación, pues me botaba de casa.
No servía recordar nada de lo que había estudiado de Lenin y de todos los
otros filosóficos porque sabía que se había preparado para enfrentar a los
poderosos, para construir una sociedad libre y humana pero no estaba
preparado para escribir la vida de una cortesana. Había leído por ahí algo
de un clérigo musulmán cuyas notas escribían en un libro sobre cómo
maltratar a las esposas sin dejar huellas. Hoy existen en Europa algunos
lideres que proclaman, que para "disciplinar a una mujer desobediente se
puede recurrir a las advertencias verbales seguidas por un periodo de
inactividad sexual, sin embargo, en algunos casos lo adecuado son los
golpes, siempre y cuando los puñetazos no dejen cortadas y moretones".
Amén...
-¿Mi Lenin está muerto?
El hombre no podía evitar la profunda sensación que le había causado la niña
que continuaba mostrando las heridas de su vida. Su obra sobre las
cortesanas latinas debía ser como una pintura de Goya
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Nota: Las cifras que circulan por las páginas de Internet no mienten y de acuerdo
con el Centro de Información de las Naciones Unidas para México, Cuba y
República Dominicana, de tres a cuatro millones de mujeres son golpeadas
anualmente en el mundo; quienes sufren violencia intrafamiliar son 12 veces
más susceptibles de cometer suicidio; una de cada seis son víctimas de
violación en países industrializados; entre 25 y 50% de las mujeres en el
mundo ha experimentado en mayor o menor grado la violencia doméstica durante
el matrimonio.
El cambio está en la misma mujer, tiene que romper el silencio. Si vives con
violencia aprendes con violencia, como dice la canción de Maldita vecindad y
los hijos de quinto patio: Mi padre se emborrachaba y le pegaba a su mujer/
ahora yoy le pego a mi mujer.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 señala que su
contenido se debe aplicar sin condición ni "distinción alguna de raza,
color, sexo, idioma...", sin embargo, ha dejado fuera a la otra mitad del
mundo: las mujeres. Es así como numerosas violaciones continúan siendo
ignoradas, "legitimadas y perpetradas por sociedades y gobiernos de todas
las regiones del mundo".