l caballero de la torre Tajamar Segundo capitulo. "Puta que habla difícil usted, calugero". "Monseur, Torre Tajamar, ven
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Puesta online a las 13:23, el 26 de Diciembre del 2008
l caballero de la torre Tajamar
Segundo capitulo.
"Puta que habla difícil usted, calugero".
"Monseur, Torre Tajamar, vendo calugas es verdad, pero me he leído las mejores obras clásicas del mundo..., Stendhal, Sartre, Moliere, Víctor Hugo, Tolstoi, Gogol, Puskin, Dante, Manzoni, Calvino, Pirandello y hasta Manuel Rojas... otros autores no los digo pa´que no crea que soy cachiporro..."
"Por suerte que no andaí vendiendo chocolates sino que wea leerías. Fuera del güeveo, no temí que te llegue un derrame cerebral de tanta güevada que leí?, porque cacha, un cliente de la calle Yarur quiso freír un huevo con puro mirarlo nomás... estuvo algo de tres horas mirando fijamente el sartén y al final se le reventaron los ojos y quedó ciego..."
"Eso se te lo has inventado, Torres Tajamar, pero te voy a enseñar a leer..., será mi tarea de caluguero y saldrás de mi piojera convertido en un ejemplar peluquero andante que corta el pelo y al mismo tiempo educa la plebe pa´qué no se diga que los rotos somos ignorantes. Empezaremos con el romance de Dostojewski, "El idiota".
"Momento, tan güeón no soy;pero no creo que un analfabeto aprenda a leer con un libro de ése gallo...? Cómo cresta se llama?
"Dostojewski".
"Es árabe”?
“No, Torre Tajamar, el escritor es ruso”
“Comunista? Come cauros chicos?”
“Dime una guevada, Torre Tajamar, si tú tuvieraí tanta hambre no te comerías el hijo menor de un viviente?”
“!Puta, no!, pobre pero digno poh”.
“Tu mollera, Torre Tajamar, es la de un inculto. Sabis cosas pero no sabís de qué cosa. Piensa en los vivientes, Torre Tajamar... piensa en el becerro y la vaca”.
“!Ahhh! me estaí camelleando”.
“No, Torre Tajamar, te estoy dando lecciones de cultura. Eres pobre pero digno, de acuerdo, pero comes carne de becerro pero no sabes que es el hijo menor de un viviente”.
El caluguero, parecido a un sabio medieval, a veces era como un niño que se emocionaba al jugar con los cabros chicos del barrio. Se vestía de guagua, se ponía pañales y salía gateando a las reuniones de la junta de vecinos. Era para hacer feliz al proletariado, decía. Era la pesadilla de los profesores de las escuelas públicas porque acompañaba a las madres a las reuniones de apoderados y dejaba en tensión hasta al director de los establecimientos educacionales. Era culto. Muchas veces demasiado culto para Chile. Era notable. No tenía necesidad de ir buscando caminos para encontrarse porque, al parecer, buceaba en el exterior de su alma y no al interior. Odiaba la meditación. Peligrosa para el alma rebelde, y droga para el cobarde. El caluguero, era de origen nortino. Sus padres fueron mineros. Llegó a Santiago en el tiempo de la explosión de las callampas en la capital. La legua fue su primera cuna. Luego, sus estudios, más tarde su rechazo al consumo, y después chileno independiente sin partido ni religiones. Su nombre: Dagoberto más conocido como el caluguero. Nunca se casó. Abandonó el liceo. Un genio en todos los casos. Daba literatura a los estudiantes de su barrio. Dejaba como estuco a los entendidos y educaba hasta a los candidatos para alcaldes. Una vez le dijo una cuica en la micro: “caluguero de mierda” En Chile se sintió un estruendo, la luz del día pareció estrujar su claridad y desembocó la noche... eran recién las nueve de la mañana y era noche... Las dos clases de Chile. Pobres y ricos. Ignorantes y sabios. El caluguero no fue desleal con los ignorantes. Tampoco estrambótico, como decía en las clases de literatura. Estrechó la mano de la cuica. Ella, había quedado como muerta. El caluguero le dejó dos calugas en el bolsillo de su chaqueta y siguió su camino. Cierto, otro, digo un culto, la habría empapelado con tantas chuchadas. Fue la única vez... la mujer tartamudeaba, su boca se había averiado, se había roto, y era ruidosa. Nada de magias... fue la mano del caluguero que la agitó. Dicen que la mujer tuvo que dejar la micro en ambulancia. Es raro, pero no es una fábula lo que se decía, sucedió de verdad.