La deglución de los falsos desaparecidos El exilio, o mejor dicho, el exiliado, parece saber mucho más de los aconteci
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Puesta online a las 11:25, el 31 de Diciembre del 2008
La deglución de los falsos desaparecidos
El exilio, o mejor dicho, el exiliado, parece saber mucho más de los acontecimientos del interior de Chile que de todo el aparato estatal de la patria. Desde el maldito día que se pensó de comprar el dolor y el silencio, pues los aprovechadores comenzaron a hacer nata.
Nunca se había pensado que los infiltrados en las listas de desaparecidos, o en las de los torturados y exonerados, reventarían cuándo menos se esperaba. Todo muy bien orquestado. No hay nada que se deje al caso. El desprestigio no cae en la "DD.HH", tampoco en las organizaciones de los desaparecidos o ex-torturados.
Se sabe que en la patria y el exterior hay mucho que hacer. En fin, todo el proceso ha sido demasiado rápido. Testigos falsos, desaparecidos falsos, torturados falsos, exonerados falsos...
El 2009 pues será un año de procesos contra los estafadores de la historia, pero, la preocupación es que no se deje de lado, la búsqueda de los los torturadores de la Junta Militar, de los responsables intelectuales de todo el proceso fascista.
La "Funa" sigue su camino, cierto que en otra dirección; pienso en las denuncias de los falsos, en la denuncia de los corrompidos, en la denuncia de los atornillados que firmaron papeles por ser buenos amigos o vecinos de fulano o zutano.
La intención de acallar los lamentos de las víctimas pues ha sido como un molino que devuelve el agua mucho más sucia de cuánto se esperaba.
Cierto que no callaran la voz de los muertos, de los verdaderos desaparecidos y de los verdaderos torturados.
Los derechos humanos fueron violados. El guatón Romo, en una entrevista realiza por la compañera Castillo, en una cárcel de la ciudad, lo dijo sin tiritar un segundo: "La junta actuaba con el método "Nazi". Esas declaraciones fueron entregadas por el "guatón Romo" cuyas frases pues justifican el desaparecimiento, la tortura y los fusilamientos de una inmensa cantidad de chilenos.
En fin, la historia no será borrada. Aquellos y aquellas que han hecho uso de las leyes emanadas bajo el gobierno de "Lagos", pues siguieron instrucciones ya planteadas. Nunca sabremos quién manejaba la información sobre las leyes que estaban por aparecer en la patria: una cosa es necesaria decirla; al parecer ya muchos exiliados "raros", muchos exonerados raros, tantos, desaparecidos raros, estaban informados porque fueron los primeros en obtener los regalos del silencio.
Para los chilenos que de verdad fueron torturados, o para las familias que les hicieron desaparecer uno de los suyos, pues, deberán tener paciencia, deberán repetir todo de nuevo... y, se sabe, muchos, pero muchos caerán en depresiones, desengaños, tristezas y hasta en rencores. Pero es la vida, es el proceso que marcha mal, es la corrupción que hace de la desgracia un jardín de aprovechadores. Creo, que en los altos mandos de la burocracia chilena se debe empezar a controlar las autorizaciones, porque desde esos medios salían las entrevistas y las firmas que reconocían a los candidatos oprimidos, o familiares de los desaparecidos.
Creo que la señora abogada y experta en los derechos humanos, "Pamela Pereira" no debe temer nada porque los falsos desaparecidos o falsos exonerados o falsos torturados, no cambiaran la historia ni los nombres de las calles o plazas que recuerdan los caídos en la dictadura más sangrienta que no haya tenido Chile.