Escalona y Auth encabezan homenaje en memorial de DD.DD Tas la polémica surgida por los últimos casos de falsos desaparecidos
El presidente del Partido Socialista, senador Camilo Escalona y el presidente del PPD, Pepe Auth participan este domingo de un acto de homenaje a los Detenidos Desaparecidos y Ejecutados Políticos durante la dictadura militar, luego de la polémica surgida por la inclusión de casos a los informes de las comisiones Rettig y Valech de personas que no fueron víctimas de la dictadura.
Puesta online a las 20:26, el 04 de Enero del 2009
Escalona y Auth encabezan homenaje en memorial de DD.DD
Tras la polémica surgida por los últimos casos de falsos desaparecidos, el presidente del PPD y el senador PS encabezaron una ceremonia en el Cementerio General.
El presidente del Partido Socialista, senador Camilo Escalona y el presidente del PPD, Pepe Auth participan este domingo de un acto de homenaje a los Detenidos Desaparecidos y Ejecutados Políticos durante la dictadura militar, luego de la polémica surgida por la inclusión de casos a los informes de las comisiones Rettig y Valech de personas que no fueron víctimas de la dictadura.
En la actividad, que se realizará en el memorial ubicado en el cementerio General, participará también la ministra de Medio Ambiente, Ana Lya Uriarte.
Este homenaje se realiza un día después de que la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD) llegará hasta el memorial para borrar algunos nombres que no correspondía estuvieran inscritos.
Los nombres de Germán Cofre, Emperatriz Villagra y Edgardo Palacios fueron cubiertos con pintura blanca, mientras que el de Carlos Rojas ya había sido borrado.
Hasta el Cementerio General llegaron el sábado dirigentes de la agrupación, encabezadas por su presidenta Lorena Pizarro, quien sostuvo que dicho "homenaje reivindica el nombre de nuestros familiares muertos y deja de manifiesto que los hombres y mujeres que jamás desaparecieron no empaña en nada los graves daños cometidos bajo el gobierno militar".
DISCURSO DEL PRESIDENTE DEL PARTIDO SOCIALISTA DE CHILE, SENADOR CAMILO ESCALONA, EN ACTO DE HOMENAJE CONJUNTO PS-PPD, A LOS DETENIDOS DESAPARECIDOS Y EJECUTADOS POLÍTICOS EN DICTADURA Y “POR EL RESPETO A LA MEMORIA HISTORICA”.
(MEMORIAL DE LOS DETENIDOS DESAPARECIDOS Y EJECUTADOS POLITICOS, CEMENTERIO GENERAL, 4 DE ENERO DE 2009.-)
Nos reunimos aquí con sentimientos encontrados, porque hay una mezcla de rabia, de congoja, de pena y de dolor frente a la constatación amarga que lo que nosotros estimábamos formaba parte de una certeza inconmovible de la sociedad chilena, confirmada por la exhaustivo estudio y trabajo de la Comisión Rettig y de la Comisión Valech, en la que los gobiernos de la Concertación tuvieron la decisión, además, de incluir destacados personeros vinculados al régimen militar, incluso ministros de Pinochet, que todo este esfuerzo, este proceso, esta convicción construida por la sociedad chilena, en el sentido de que habíamos vivido durante 17 años el terrorismo de Estado y el producto más doloroso de todo eso fue el drama de los detenidos desaparecidos, llegamos ahora a observar que la nueva generación política de la derecha, representadas en nuevos rostros, hoy parlamentarios, son, lamentablemente, lo mismo que su generación predecesora.
Es decir, intentan borrar, cuestionar, blanquear o desconocer la verdad histórica.
Como la democracia se construye sobre el pilar inconmovible de la dignidad de la persona humana, no podemos sentir sino congoja respecto de lo construido en estos años, y sentir preocupación ni más ni menos que sobre los pilares, la esencia sobre los cuales hemos construido la democracia, cual es el respeto a la persona humana.
No hay nada más sagrado que la persona. No hay razón de Estado, no hay argumento económico, no hay razón técnica, no hay excusa alguna que pueda justificar la violación, los abusos y el atropello sobre la persona y su dignidad.
Y eso, pensamos, que era el gran fruto de la reconstrucción democrática de estos años.
Cuando las figuras más asociadas al horror pretendieron desconocer el Informe Rettig y el Informe Valech, estimábamos que, más allá de esas personas, en nuestros adversarios políticos, en la propia derecha, existía el reconocimiento que esa verdad histórica tenía que servir para construir ahora una civilización humana, una forma de convivencia, en que este pilar fundamental de respeto a la persona humana fuera el pilar intocable.
Pero cuando observamos a parlamentarios de la oposición, que ahora vuelven a poner en duda lo ocurrido, a desconocer esa verdad histórica, tenemos razones para, lamentablemente, llegar a la conclusión que la huella tenebrosa y macabra de la dictadura está presente en la nueva generación de la derecha política, que no ha roto con el cordón umbilical.
Nos resulta triste y doloroso hoy decirlo, que haya personas, parlamentarios de la República, que sobre la base de la excusa de los errores administrativos o, más allá de aquello, sobre la base del intento de aprovechamiento de los beneficios que el Estado entregaba a la familia de las víctimas, sobre la base de que eso, lamentablemente, ha tenido lugar, busquen sembrar un manto de duda sobre la verdad histórica que en Chile se torturó y se asesinó, resulta para nosotros profundamente doloroso.
No esperábamos aquello de nuestros adversarios.
Es cierto que en la política hay profundas diferencias, es cierto que nos separan visiones de país, es cierto que pensamos distinto sobre el rol del Estado, es cierto que miramos distintos sobre las regulaciones que debe tener el mercado, es cierto que pensamos que los negocios deben estar separados de la político.
Pero pensábamos que, respecto de este hecho esencial, la derecha había sido capaz de dar un paso importante en su propia evolución.
Pero ahora comprobamos que la derecha, en lugar de evolucionar, ha involucionado.
Y quiere volver al pasado, quiere volver al año 1975, cuando para encubrir 119 asesinatos políticos, se montó una farsa a través de los medios de comunicación, diciendo que esas 119 víctimas se habían ido del país, a gozar en otras tierras, dejando acá en el drama a sus familias.
Lamentablemente observamos que se intenta repetir ahora lo que se hizo el año 1978, cuando a través de la Ley de Amnistía o de auto perdón, se intentó borrar los crímenes y los delitos y “auto exculparse la propia dictadura”, buscando establecer una base legal que permitiese que los criminales no fueran juzgados en los Tribunales de Justicia.
Eso es ahora lo que ha intentado el señor Moreira, a partir de un hecho reprobable ha llegado al extremo incalificable de pretender alegar que Manuel Contreras tenga que se puesto en libertad.
Acá está el hermano de una de las víctimas, -él, presidente comunal del PPD y su hermano, víctima, militante del PS en aquel entonces- que son una prueba clara, una más, de que los crímenes fueron una dramática y terrible realidad en esa etapa de la historia de Chile.
Por eso es que nos congregamos acá, por el respeto a la memoria histórica, por el futuro de nuestra nación, porque queremos reinstalar, sin que nadie lo ponga en duda, la convicción de que la democracia se construye sobre la base de ese pilar esencial: el respeto a la dignidad de la persona humana. No hay otra base posible.
No son las relaciones económicas de marcado las que explican el funcionamiento de la democracia, no son más o menos atribuciones del Estado, no es más o menos la lucha contra la corrupción.
Todo eso es importante, por cierto. Pero lo que le da la esencia a la democracia que aspiramos para nuestro país, es ese pilar esencial: el respeto a la persona humana.
Y ese comienza con el respeto a la memoria histórica de nuestro país.
De manera que si nuestros adversarios en la oposición, pretenden ahora lo que no lograron ayer, si ahora quisieran conseguir lo que no consiguió Sergio Fernández, ex senador de la UDI; con la Ley de Amnistía, lo que no consiguieron sus abogados, lo que no consiguió Ambrosio Rodríguez, que aún sigue siendo miembro del Tribunal Supremo de Renovación Nacional, lo que no consiguieron los más conspicuos y destacados representantes y voceros de la represión institucionalizada, lo que no pudieron borrar, la voluntad de los que aquí estamos presentes, del Partido Socialista y del Partido Por la Democracia, es precisamente trabajar para que esa base nunca pueda ser borrada y quede intacta en la memoria histórica de las actuales y futuras generaciones de chilenas y chilenos.
Escalona destacó “actos heroicos” los casos de los detenidos desaparecidos Carlos Contreras Maluje y Ariel Mancilla, quienes, estando detenidos por la DINA, intentaron, por separado, denunciar su dramática situación arrojándose al paso de un microbús gritando sus nombres.
Recordó también el caso de Eduardo Muñoz, “un joven que no tenía más de 20 años, que era enlace de Exequiel Ponce, jefe del Partido Socialista en la clandestinidad, quien prefirió la muerte a entregar a su compañero. Su cadáver apareció en las playas de Santo Domingo, destruido, arrancado los ojos, su humanidad completamente avasallada por quienes tenían el poder y hacían abuso del poder en aquel tiempo.
¿Pretende la derecha que aquello no forme parte de la memoria histórica?
¿Pretende la derecha borrar que sus principales figuras, sus ideólogos, sus estrategas fueron parte de aquel horror, de que fueron sus ministros, sus jefes de servicios, sus alcaldes?
¿Pretenden desconocer que fueron sus intendentes y sus gobernadores?
Seguramente, la derecha ahora, a partir del hecho cierto y reprobable de que hay personas que, no habiendo sido víctimas de la represión, están en estos listados, quiere tender esa duda, quiere lanzar esa cizaña, quiere cuestionar lo que para la sociedad chilena y su memoria histórica es una realidad incontrovertible.
El respeto a la memoria histórica es la base de una democracia sólida, en que los derechos humanos nunca más sean pisoteados y quienes estamos acá suscribimos nuevamente este compromiso de honor que nos hermana a quienes formamos parte del Partido Por la Democracia y del Partido Socialista.
Aunque pasen los años seguiremos concurriendo a este lugar a dejar un clavel rojo en memoria de nuestros caídos.