FEBRERO, mes de la poesía Rolando Gabrielli ÚLTIMA PARTE Un poema puede estar escrito en un libro olvidado en un lib
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Puesta online a las 18:38, el 20 de Febrero del 2012
FEBRERO, mes de la poesía
Rolando Gabrielli
ÚLTIMA PARTE
Un poema puede estar escrito en un libro olvidado en un librero y formar parte de un libro no visitado por un lector, pero las palabras verdaderas tienen las suficientes agallas para seguir respirando por su propia cuenta.
(Corten)
Un poema es la superficie del carozo de su fruto. El poema no tiene corazón, porque debe latir por todas partes. Se sabe escrito por la yema de los dedos. Nunca niega lo que es, ni su reflejo y menos lo que no dice.
La poesía es un estado de muchas cosas repentinas, acumuladas, sorprendentes, obsesivamente, registradas y rumiadas. Todo está en gestación frente al poema, latente. No hay gracia, sino un panal lleno de palabras. La poesía carga sus dados y juega. Si el poema es redondo como un cuadrado, gana el lector. La X del poema nunca se despeja. El poema siempre interroga. Hilo suspendido en el Verbo, lenguaje de relucientes opacas monedas, madera húmeda, la red se atrapa a sí misma, en la palabra que la convierte en mariposa.
(Corten)
Una nada
fuimos, somos, seremos, / floreciendo: / rosa de / nada, de nadie.
Paul Celan
(Corten)
En febrero el verano atraviesa mi memoria.
(Corten)
Esto es poesía: “He visto el agua que se impide a sí misma correr. Si el agua está bien acostumbrada, si es tu agua, no se derrama aunque la garrafa se rompa en mil pedazos”.
Henri Michaux
(Corten)
Un poema que se lee al revés no fue escrito necesariamente por un árabe. O si tiene signos, por un chino. La poesía contiene todos los signos y señales, es infinita como el universo en expansión. El poema, quiero decir, no requiere de trucos.
(Corten)
Todo poema es una totalidad cerrada sobre sí misma...
Octavio Paz
Mi poesía / es como la siempreviva / paga su precio / a la existencia / en término de asperidad.
Roque Dalton
La poesía es un dragón que no requiere de fuegos artificiales
(Corten)
...preparo la mesa, enciendo un dedo, sobre la erosión de la tierra está la rosa, instrumento general para el cultivo de los grandes poemas y piezas clásicas. Ahora mismo llueve y de mi nariz siguen lloviendo vestigios de un mundo despertado. ¿Sueño? ¿Pesadilla? ¡Traedme el abrigo, el paraguas y que lluevan poemas por doquier..!
Javier Alvarado
(Corten)
¿La poesía tiene un Norte o un Sur?
(Corten)
El poema es una isla sin mar ni palabras. Tal vez un vaso de agua seco.
(Corten)
Las palabras no presentan batallas, son soldados permanentes.
(Corten)
La poesía es cosa del pasado, presente, del futuro. De hoy y mañana. Siempre.
(Corten)
La Musa me dijo: soy mi propia canción desesperada
(Corten)
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía eres tú.
Gustavo Adolfo Bécquer
Todas las escuelas de poesía deben repetir el curso frente a la página en blanco como el primer día de clases.
(Corten)
¿La poesía se mira en un espejo roto?
(Corten)
Somos los hombres huecos
Los hombres rellenos de aserrín
Que se apoyan unos contra otros
Con cabezas embutidas de paja.
El poeta “no es nunca el manojo de accidente e incoherencia que se sienta a desayunar”.
T. S. Eliot
(Corten)
Poema
Tú eliges el lugar de la herida / en donde hablamos nuestro silencio. / Tú haces de mi vida / esta ceremonia demasiado pura
Alejandra Pizarnik
(Corten)
La Musa tiene tres opciones ante un poeta. Escribe, escribe, escribe.
(Corten)
Nada consume más que la pasión por un poema.
(Corten)
¿Cómo vivir sin algo desconocido ante nosotros?
Los hombres de hoy quieren un poema a imagen de su vida, hecha con tan pocas atenciones, con tan escaso espacio, y abrasada por la intolerancia.
Porque ya no les está permitido actuar de modo supremo, en esa fatal preocupación por destruirse por medio de sus semejantes, porque su inerte riqueza los frena y los encadena, los hombres de hoy, debilitado el instinto, pierden, aunque se conserven vivos, hasta el polvo de sus nombres.
René Char
(Corten)
La poesía es pólvora mojada en medio de un lenguaje contaminado, que se desmantela antes de tocar tierra. Los sentidos cargados en el poema y su lenguaje, son cáscara, ceniza, polvo, y sólo el gusano prospera. La poesía es el cadáver exquisito proclamado por los surrealistas, pero yace a la intemperie, no como reina subyugada por la palabra, inefable dama, sino chasqueada por los dedos de un mesonero, empujada detrás del atril con vergüenza y miedo. No anida, no vuela, no sueña, no nada, y no dejan que el poema se sueñe a sí mismo en su pobre performance de tía solterona, quinceañera desdentada, gitana sin amuleto.
¿La poesía escribe su epitafio? No hay tal suicidio, ni corroboración y menos consentimiento. La poesía es casi un acto de fe, ni siquiera una vocación tardía o el soplo azucarado de un domingo bajo los frondosos robles o los ingenuos, melancólicos sauces llorones. De cualquier manera, la poesía subyace y yace bajo palabra, convicta de su olvido. Y, bajo la lápida del mercado, aún respira. Ha superado la horca, la guillotina, la bala en la sien, la anestesia del tiempo, cloroformos burocráticos estatales, el infinito menosprecio privado y esta actual indolencia editorial, enfermedad terminal del mercado.
El mundo está en crisis, no la poesía. La culpa no la tiene la huella, sino quien la ignora o confunde, deja de percibir un camino. Forma sobre la forma, el poema es la nueva retórica, botón de una sola rosa, la que reinventa cada lectura. ¿La poesía muere en su cuna o tiene tradición en el futuro? Es un espejo al revés.
Oh, lector
mírame a los ojos
y no a las palabras.
Piensa en mi epitafio,
escríbelo, libérame
de la posteridad.
Estoy impreso,
cosido en tus ojos.
(R.G.)