Cambio Climático; Panorama político Chileno; Política quebequense después de las elecciones
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Puesta online a las 22:18, el 08 de Abril del 2007
El segundo informe del Grupo Internacional de Expertos sobre el Cambio Climático;
Contextualización del panorama político Chileno luego del primer año del gobierno de Michelle Bachellet en Chile;
El panorama político quebequense después de las elecciones;
El segundo informe del Grupo Internacional de Expertos sobre el Cambio Climático
El viernes 6 de abril fue finalmente publicado el esperado segundo informe del Grupo Internacional de expertos sobre el Cambio Climático, el GIEC formado por 285 delegados de124 países, una cincuentena de científicos y decenas de representantes de ONGs internacionales. Como se recordará, el primer informe publicado en febrero, mostró más allá de cualquiera duda que el calentamiento del planeta era una verdad científica indiscutible y que este se debía a la actividad humana, se calculaba que el incremento de temperatura media podía ser entre 1,8% y 6,4% en el siglo XXI. Este segundo informe, se refiere a las consecuencias del calentamiento del planeta en las diferentes regiones del planeta. Más allá de la ofensiva de parte de los negacionistas financiados por al industria petrolera y por los partidarios de la libertad del mercado en definir la distribución de recursos, está claro que con este último informe se cuenta con un consenso científico que marcará un hito en el siglo XXI que será el siglo, según los observadores, en el que las políticas de los gobiernos estarán cada vez más condicionadas por las temáticas del medio ambiente y las consecuencias de la actividad humana. Veamos algunos antecedentes.
Luego de cinco dias de deliberaciones y bajo presiones de representantes de gobiernos, el GIEC produjo un informe unánime que todos los países del planeta se verán afectados por los cambios climáticos, pero que serán los países del Sur del Planeta, quienes sufrirán las peores consecuencias de la combustión indiscriminada de combustibles fósiles productores de gases con efecto invernadero que han caracterizado los últimos trescientos años de la humanidad, en las aras de la revolucion industrial capitalista.
Una primera consecuencia es producto del descongelamiento del Ártico y de la Antarctica, que hará subir las aguas del mar y que hará desaparecer ciudades costeras, en los deltas e incluso islas que desaparecerán. El flujo de agua en los ríos aumentará hasta en 40% en las regiones tropicales.
Otra consecuencia producto del aumento del calor, es que aumentará la desertificación con la extensión del desierto del Sahara en Africa y el surgimiento de nuevos desiertos en otras regiones.
El impacto delos cambios climáticos se verá tamien en la biodiversidad. Desaparecerán hasta el 30% de las especies vegetales y animales conocidas y el surgimiento de nuevas especies
Hacia 2050, se agregarán nuevas víctimas de hambrunas y de la sequía. Lo importante del nuevo informe es que los expertos avanzan cifras e indican que podrían afectar más de 400 millones de personas. Ello aumentará las migraciones de los refugiados de los cambios climáticos.
Más aún el informe confirma que los signos y los impactos ya pueden ser observados y no son cosa del futuro. Se traduce en que las primaveras llegan más temprano modificando las prácticas agrícolas.
Se trata de datos acumulados luego de 75 grandes estudios y basados en la unanimidad de los científicos participantes. Ciertamente, algunos gobiernos, cuestionados por los resultados y la responsabilidad que les compete han conseguido eliminar algunas conclusiones del informe, pero está claro que ha pesar de ello, el informe del GIEC plantea desafíos fundamentales a los gobiernos y a la humanidad en su conjunto respecto del tipo de desarrollo o de gestion de la reproducción de las sociedades en el planeta.
El primer aspecto, se refiere al carácter no duradero del modelo de desarrollo basado en la lógica del mercado y el desarrollo a toda costa. Se trata de una crítica profunda al ,modelo de desarrollo capitalista tal como se le conoce desde hace trescientos años. La producción desmedida en función de la lógica de la ganancia produce como efecto lateral no deseado, ladestrucción del planeta. Revela que el mito del panal de abejas de la teória clásica liberal no es real. La acción individual de los productores no produce necesariamente el bien común y es lo que destruye el medio ambiente. En segundo lugar, afecta la lógica misma de la teoria neoliberal que plantea la imposibilidad de planificar el funcionamiento de las sociedades para asegurar el bien común. El resurgimiento del liberalismo en el llamado neoliberalismo se basa precisamente en el argumento del fracaso de la planificación como mecanismo de desarrollo de las sociedades. Sóloel mercado puede definir apropiadamente la distribución de recursos en el discurso de los neoliberales.
Ciertamente, el cuestionamiento del GIEC implica una revisión de los modelos de desarrollo porque muestra que es imposible que todos los paìses o regiones de la tierrapuedan acceder al tipo de desarrollo que existe en Estados Unidos, la tierra sería inhabitable mucho antes. Es la preocupación creciente por el tipo de desarrollo que se establece hoy en China donde Beijing alcanza niveles de contaminación nunca vistos que la imposibilidad práctica del modelo de desarrollo occidental seperfila como un fracaso.
El debate está abierto. Las industrias contaminadoras buscan ganar tiempo, los gobiernos buscan fórmulas que permitan asegurar la transición. Lo cierto es que la humanidad despierta a un fenómeno que era objeto de ciencia-ficción hace 50 años pero que hoy es un desafío fundamental.
Contextualización del panorama político Chileno luego del primer año del gobierno de Michelle Bachellet en Chile
Una serie de hechos han puesto Chile en la escena noticiosa en las últimas semanas permitiendo colocar en contexto los desafíos del primer año de Gobierno de la presidenta Michelle Bachelett, el cuarto de la Concertación de partidos que gobierna Chile desde el 11 de marzo de 1990. En Canadá, destaca la celebración del aniversario de la firma del tratado bilateral de libre comercio entre Chile y Canadá. Un acuerdo de nueva generación que pese a su carácter limitado porque las transacciones entre Chile y Canadá son menores, abrió las puertas al acuerdo de libre comercio entre Chile y Estados Unidos. Un acuerdo que se inscribe en la política de apertura comercial chilena iniciada durante la dictadura de Pinochet y seguida por los gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia firmando acuerdos bilaterales que transforman a Chile en un Portaviones para las empresas transnacionales en América Latina.
También destaca la movilización en Chile y a nivel internacional contra las consecuencias de diversos proyectos de multinacionales en la explotación de recursos naturales en Chile. Un fenómeno mayor que en Canadá ha cristalizado en la oposición al proyecto Pascua Lama de la transnacional Minera Canadiense Barrick Gold. La minera Canadiense de triste historia aprovecha tanto del tratado de libre comercio Canadá-Chile, como del tratado Chileno Argentino que permite el acceso a las multinacionales mineras a las riquezas del subsuelo en la Cordillera de los Andes en territorio Chileno y Argentino. La publicación de un informe de una consulta del gobierno canadiense a empresas y sociedad civil, luego de un informe crítico de las mineras en el senado, insiste nuevamente en el uso de normas voluntarias de respeto del medio ambiente y de derechos laborales entre otros en lugar de normas obligatorias que eran exigidas. Una situación que revela el carácter asimétrico de las relaciones entre Canadá y Chile.
También hace pocas semanas se celebró el primer año en el gobierno de la primera mujer presidente de Chile, Michelle Bachelett celebrado con gran discreción y en medio del fracaso en la implantación de un nuevo sistema de transportes en la región metropolitana, el llamado TranSantiago que forzó un tercer cambio del equipo ministerial y que revela estilos tecnocráticos y de alejamiento de los intereses de los sectores populares del que debia ser un gobierno diferente que iba a gobernar con consultación permanente de la ciudadanía. Como índice más claro de la nueva situación, Michelle Bachelett abandonó su proyecto de paridad en el número de ministros hombres y mujeres.
Ocurre cuando se aprecia un incremento de movilizaciones sociales iniciadas por los estudiantes el año pasado, los llamados pingüinos, continuado por recientes movilizaciones de jóvenes y por el incremento de la represión. Ello muestra que las comisiones que nombró el gobierno no han resuelto el problema. También en el caso de la reforma del sistema previsional, de las jubilaciones, los planes del gobierno no afectarán el sistema de las AFP privadas y buscasolamente evitar las peores distorsiones de un sistema que reposa exclusivamente sobre lasespaldas de los trabajadores y en el que las empresas no cotizan. Chile aparece hoy como una isla neoliberal que se aísla de los procesos de integración latinoamericanos y de la crítica de las políticas neoliberales, sin aliarse ni a los conservadores ni a los progresistas el concierto latinoamericano. El problema es que el modelo económico que mostró altos niveles de crecimiento durante los últimos años, hoy se encuentra agotado, en 2006 la economía Chilena tuvo niveles de crecimiento menores que el resto de la región. El agotamiento de las nuevas exportaciones y el fortalecimiento de la mineria tradicional del Cobre, ahora , mayoritariamente en manos de las multinacionales, hace que el Chile siga siendo una economía de enclave. La entrega de 10% de las ganancias del Cobre en manos estatales, Codelco le dio más de mil millones de dólares a la carrera armamentista en que se encuentran enfrascados los militares chilenos.
Ello ocurre en el marco del cuarto gobierno consecutivo de la Concertación, el periodo de gobierno más largo de una coalición en Chile, que ahora comienza a compararse con otros sistemas políticos estables que conoció América Latina como en Venezuela o Colombia o Uruguay o en México por la persistencia partidos políticos gracias a sistemas electorales de democracia restringida. En efecto, luego de la última elección se constata que la derecha no puede cuestionar el dominio de la coalición socialista democratacristiana, a pesar de una creciente pérdida de legitimidad de la coalición gobernante por corrupción mal manejo del país y sobre todo por el agotamiento del modelo heredado de la dictadura. En ese marco, las perspectivas de una victoria de la Concertación en las elecciones de 2010 son excelentes, de no mediar la posibilidad del desplome de la coalición cmo ocurrió en otros países latinoamericanos donde las masas populares recurrieron a nuevas perspectivas populistas frente al fracaso de las elites políticas.
Ello se produce en el substrato ulterior a la muerte del dictador Pinochet y de la persistencia de la impunidad de los violadores de derechos humanos y de la insuficiente reparación a las víctimas, en el marco del escándalo de los errores de identificación de los detenidos políticos desaparecidos encontrados en el llamado patio 29 del Cementerio General de Santiago. Está claro que en este marco el gobierno de Bachelett se caractiza más por la continuidad que por encontrar la veradera reconciliación como ocurrió en Argentina por ejemplo.
Esta serie de hechos a los que se puede agregar otros, reflejan el estancamiento del proceso político chileno en el marco de una América Latina que está en permanente ebullición y de búsqueda de caminos propios. Aunque nominalmente, la socialista Michelle Bachelett debiera inscribirse en el eje de los gobiernos progresistas, la mayoría de los analistas duda incluso en inscribirla entre los nuevos gobiernos pragmáticos y moderados, porque no se inscribe directamente en los procesos de integración latinoamericanos. La complejidad del proceso político chileno producto del pacto entre la Concertación de Partidos por la Democracia y la Dictadura de Pinochet en 1989, proviene precisamente de ese pacto con leyes secretas que sobrevivió al dictador y que Bachelett parece nuevamente incapaz de reformar porque le entrega la llave de las reformas a los adversarios herederos del legado ideológico de Pinochet. Las recientes movilizaciones llevadas por nuevas generaciones muestra que la oleada latinoamericana de movilización social que ha detenido la cordillera de los Andes, puede amenazar la estabilidad y las aguas estancadas por el gobierno de la Concertación.
El panorama político quebequense después de las elecciones
Aún no han terminado los análisis de las elecciones del 26 de Marzo en Québec y probablemente no terminarán hasta las próximas elecciones que pueden producirse cuando los partidos de oposición le quiten el apoyo al gobierno minoritario de Jean Charest. Es ene se momento que se confirmará si el aumento de los votos de la Acción Democrática de Mario Dumont fue expresión de una nueva tendencia o se trató sólo de un epifenómeno producto de la impopularidad de Jean Charest y el fracaso de los pequistas de André Boisclair de capitalizar en las urnas como se esperaba. Veamos algunos antecedentes.
Poco más del 70% de los electores quebequenses participaron en las elecciones, uno de los índices más bajos de participación electoral, confirmando nuevamente que los electores se desinteresan de la cosa pública luego de las altas votaciones en los referendos sobre la soberanía y en elecciones en que ella aparecía en juego. Ese es uno de los antecedentes importantes de la elección y la primera sorpresa. Aunque los observadores esperaban altas tazas de participación los electores se quedaron en casa y no hubo más entusiasmo que el acostumbrado pese a que las elecciones se daban en una lucha a tres.
Los electores quebequenses votaron por la primera vez, en más de un siglo por un gobierno minoritario liberal y dejaron en tercer lugar al partido quebequense, prefiriendo la Acción Democrática de Québec. Los liberales obtuvieron poco más del 33%, los adequistas con 31% y el partido quebequés con 28%. Aunque los liberales siguen en el poder y la ADQ no consiguió imponerse como gobierno, tal como se esperaba, la votación constituyó un hito histórico dado por el electorado a la composición del sistema de partidos en Québec que refleja una transición.
La primera gran constatación es que los liberales consiguieron conservar el gobierno aunque fuera por escaso margen. Con ello, los electores confirmaron la impopularidad del gobierno de Jean Charest, pero al mismo tiempo indicaron que no sabían exactamente cual partido de oposición preferían poner en el gobierno. Ganó en circunscripciones casi exclusivamente en sus plazas fuertes en las regiones federalistas como los cantones del Este y las de predominancia anglófona en la región de Montreal con algunas circunscripciones en una u otra región, como Jean Talon en la región de Québec. Con apenas 48 diputados sobre los 125 con que cuenta la Asamblea Nacional, está claro que Jean Charest no puede pretender imponer medidas impopulares o gobernar con el estilo dictatorial que caracterizó su primer periodo de gobierno. El mensaje del electorado fue claro en su contra, pero le da una nueva oportunidad de gobierno bajo observación.
La segunda gran constatación es que el partido quebequense dirigido por André Boisclair no fue capaz de capitalizar en el descontento popular contra Jean Charest y perdió su capacidad de ser el partido de la alternancia natural en la política quebequense que tiene desde los años setenta, cuando reemplazó a la Unión Nacional como el partido de oposición. Lo esencial de la votación del PQ que obtuvo 36 diputados se concentró en las zonas francófonas de la isla de Montreal y en las regiones más alejadas del territorio, como en Ungava Abitibi, la Gaspesie, salvando apenas una circunscripción en la región de Québec. El PQ perdió su mayoría de electores en las regiones francófonas en beneficio de la ADQ. La pérdida del estatus de oposición oficial hace que el PQ pierda una serie de garantías y de tiempo en el periodo de preguntas en la Asamblea Nacional, anunciando según sus peores críticos, el fin del proyecto soberanista. Efectivamente, los pequistas no consiguieron beneficiar del descontento evidente de la población con Jean Charest, una cuestión ligada a la impopularidad de su nuevo jefe, que según varios no logró conectarse con el electorado. Debida también a que la renovación del PQ no ocurrió porque el PQ está alejado de las necesidades de las regiones de Québec y su plataforma no despertaba gran interés frente a la demagogia y populismo de Mario Dumont. Para otros aún se trataba de que pese a que André Boisclair no dejó de hablar de la opción soberanista que aparece más popular en las encuestas que el PQ, por primera vez, los soberanistas no se desplazaron para votar confirmando que cuando la taza de votación es pequeña ello desfavorece al PQ.
La tercera gran constatación es que la gran ganadora de los escrutinios, fue la Acción Democratique de Québec, la ADQ de Mario Dumont. La ADQ accedió al estatus de oposición oficial con 41 escaños abriendo las posibilidades para que ese partido, una emanación más soberanista del partido liberal en 1990 y que se caracteriza por sus posiciones de derecha pueda transformarse en el partido de la alternancia en Québec, lo que se explicaría porque se insertaría según los observadores en el surco del fallecido partido Unión Nacional de Duplessis. Gran ganadora también porque a pesar que contó con escasos medios, sirvió de refugio para los que se oponían a Jean Charest y no deseaban votar por el PQ en las regiones francófonas pese a que nunca osó presentarse como el posible ganador como lo hiciera en las últimas elecciones. Por otro lado, el electorado mostró interés por las propuestas demagógicas de la ADQ aunque Mario Dumont no tuviera un equipo digno de ese nombre tras suyo, lo cierto es que efectivamente logró posicionarse como segunda formación política en Québec.
Por su parte el Partido verde y el Québec Solidario, alcanzaron la mayor votación de partidos extraparlamentarios en muchos años. La alta votación de Amir Khadir que llegó segundo en la circunscripción de Mercier mostró que existe un espacio para una alternativa de izquierda. Lo cierto es que la votación de Québec Solidario como de los Verdes mostró también que se trata de formaciones que no han alcanzado una presencia nacional y que tienen impacto en zonas urbanas. El gran desafío de estos partidos es de poder seguir su proceso de implantación.
La interpretación de los resultados de las elecciones y el quehacer de los partidos abren un debate que solo terminará en las próximas elecciones. La alta votación de la ADQ ¿significa un giro de Québec a la derecha?, ¿Significa el fin del PQ?, ¿Evidencia la ruptura entre las zonas urbanas y las zonas rurales? ¿Significa el fin de la opción soberanista? ¿Evidencia las posibilidades de desarrollo de partidos de izquierda en Québec? Creo que puede significar todas esas cosas, lo cierto es que por el momento se trata de tendencias que aún deben confirmarse.
En resumen, las elecciones en Québec confirmaron el descontento de los electores con el gobierno de Jean Charest. Mostraron que el PQ no fue capaza de capitalizar como partido de la alternancia y que fue la ADQ la que lo consiguió, mientras que las formaciones extraparlamentarias tuvieron un desempeño correcto en las circunstancias. En ese marco, se abre en Québec un proceso de transición que puede decantar en nuevo sistema de partidos o en la renovación de viejos partidos. Son los actores políticos quienes darán forma a esa transición.