Victoria de Correa.Dia de la Tierra. Canada:Harper y Tokio.
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Puesta online a las 9:05, el 24 de Abril del 2007
1. La victoria del Presidente Rafael Correa en el referendo para la Asamblea Constituyente en Ecuador
2. Perspectivas sobre el Día de la Tierra
3. La Campaña del Gobierno Harper contra el acuerdo de Kyoto
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La victoria del Presidente Rafael Correa en el referendo para la Asamblea Constituyente en Ecuador y las perspectivas latinoamericanas
El domingo 14 de Abril de 2007, los ecuatorianos le dieron una abrumadora mayoría a la propuesta del presidente Rafael Correa de rescribir la constitución dando más del 80% de los votos al Si mientras que el No alcanzó apenas un 12%, el resto eran votos nulos y blancos que también eran contabilizados.
Con ello el presidente Correa que había puesto su cargo en manos los electores legitimó su propuesta de convocar a una Asamblea Constituyente para reformar la Constitución de 1998 que legitimó el Estado neoliberal en Ecuador y que algunos culpan de la inestabilidad política que se tradujo en que el país sudamericano tuvo 8 presidentes en una década. Para algunos el Congreso, dominado por diputados derechistas tradicionales es corrupto y era apto solamente para deponer presidentes., pero tras ello está la crisis de representación de las aspiraciones de las masas populares e indígenas de Ecuador.
La victoria del presidente en el referendo para la Asamblea Constituyente ecuatoriana fue incluso mayor que la obtenida por otros presidentes como Hugo Chávez en Venezuela o Evo Morales en Bolivia, lo que le otorga mayor legitimidad e indica que las reformas pueden no encontrar las desgastadores debates en esos dos países. Otro antecedente importante, más del 70% de los 9 millones de electores posibles participaron en el referendo.
Se trata de una noticia importante, porque como se recordará, el principal bemol de la victoria de Rafael Correa en las presidenciales de Noviembre pasado contra el riquísimo exportador de bananas candidato de Washington Álvaro Novoa, era que no controlaba el Congreso. Una situación semejante a la de los nuevos lideres latinoamericanos en la transición que se vive en América del Sur por la crisis de los partidos políticos tradicionalistas. Correa se inscribe resueltamente en el eje progresista latinoamericano, de las nuevas izquierdas del siglo 21 caracterizadas por la ausencia de partidos políticos sólidos y por la importancia adquirida por los lideres presidenciales que buscan responder a las aspiraciones populares y de afirmación nacional luego del fracaso de la aplicación de los modelos neoliberales.
La Asamblea Constituyente debe promulgar una nueva constitución que debe ser sometida a referendo para reemplazar la constitución actual, vigente desde 1998. Ya se sabe que la Asamblea Constituyente estará formada por 130 asambleístas que podrían ser elegidos en Agosto próximo. En votación directa se elegirá un centenar de representantes en circunscripciones provinciales y otros 24 lo serán en circunscripciones nacionales. Otros seis asambleístas representarán los ecuatorianos en el exterior, dos por Europa, dos por estados Unidos y Canadá y dos por América latina.
La victoria de Rafael Correa evidencia que la campaña de terror desatada por los partidos de derecha tradicional fracasó. Se trató de una campaña movida. El Congreso trató de oponerse al referendo obligando a que el Tribunal Supremo Electoral suspendiera 57 legisladores y colocara en su lugar a suplentes. Incluso en los últimos, días se utilizó en la campaña que el padre de Correa habría sido detenido hace más 40 años en Estados Unidos acusado de importación de drogas, algo que ocurrió cuando Correa tenia cinco años de edad.
Los partidos de derecha trataron de asociar a Rafael Correa a las políticas de Chávez, pero Correa tiene posiciones que denotan un proyecto de afirmación de la soberanía nacional pero al mismo tiempo plantea seguir manteniendo lazos con Estados Unidos pese a que se opone al acuerdo de libre comercio. Correa se inscribe más bien en la tendencia de afirmación nacional de nuevo tipo y en el marco de las fuertes demandas sociales y de crisis de partidos políticos. La posición de afirmación nacional redunda en que Correa se opone a renovar el tratado que permite los vuelos de reconocimiento desde la base estadounidense de Manta en territorio ecuatoriano y que se inscribe en el marco del llamado Plan Colombia.
Ecuador ha tenido ocho presidentes en una década ligada a la alta inestabilidad social provocada por la aplicación de políticas neoliberales, por el peso desmedido de los partidos de derecha en el Congreso que es percibido como corrupto. Para Correa, la aprobación de la constituyente significa terminar con el Estado neoliberal que se legitimó con la constitución de 1998 tras lo cual entro en periodo de inestabilidad política. Por ello se espera que la nueva constitución restrinja los poderes del Congreso y de mayor fuerza a la presidencia.
Pero las esperanzas de los movimientos sociales e indígenas de Ecuador, principalmente la Confederaciones de Naciones Indígenas de Ecuador (CONAIE) esperan más que una reforma de las instituciones políticas espera reformas sociales de fondo. Se espera que exista un mayor control del estado en la economía y cambios en las políticas neoliberales aplicadas en Ecuador desde hace décadas, como las de la dolarización de la economía en 2000, que Correa ha prometido mantener por los próximos cuatro años.
También se espera una actitud de afirmación nacional frente a las compañías petroleras en su mayoría estadounidenses. El presidente ecuatoriano ha recibido ofertas de refinamiento del crudo por parte del presidente venezolano y apoyo para que Ecuador regrese a la OPEC que Ecuador abandonó en los años 90. Correa ya ha apoyado la creación del banco del sur para limitar la influencia del banco mundial y anunció esta semana que su gobierno liquidó el jueves pasado una deuda de 22 mil millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional sumándose a Venezuela y Argentina que también cancelaron su deuda y no quieren tener mas que ver con el Fondo monetario Internacional. Correa anunció que esta semana que expulsará al representante del Banco Mundial en Quito.
La victoria en el referendo es un importante para el presidente ecuatoriano que cumplió así una promesa electoral. La victoria le da mayor legitimidad para gobernar Ecuador, porque levanta el bloqueo parlamentario a las leyes que proponga, los partidos de derecha en el parlamento se ven obligados a variar sus posiciones. El gran desafió del presidente ecuatoriano Rafael Correa es el de facilitar en la Asamblea constituyente un consenso suficientemente amplio sobre los preceptos constitucionales que permita afirmar la soberanía y las perspectivas de desarrollo de Ecuador de concierto con las mayorías ecuatorianas. Necesita replantear el desarrollo de una democracia participativa que permítala representación de las mayorías ecuatorianas que han estado fuera del campo político ocupado por la sobre representación de la derecha política. Una situación que debe seguirse de cerca.
Perspectivas sobre el Día de la Tierra
Hoy 22 de abril se celebra el Día de la Tierra con diversas actividades que ponen de relieve la fragilidad ecológica del Planeta, las perspectivas del Cambio climático y la necesidad que las sociedades humanas cambien sus comportamientos para evitar las catástrofes aprehendidas. Se trata de un día que adquiere cada año mayor importancia porque ha alcanzado el ámbito de las decisiones gubernamentales y del debate político.
Como se sabe, el Día de la Tierra fue celebrado por primera en 1970 y el primer elemento importante de notar es que la fecha reveló un despertar a una nueva problemática, la de la fragilidad ecológica del planeta y la responsabilidad humana.
En efecto, según diversos analistas, las fotografías tomadas desde el espacio por los primeros astronautas mostraban que la cuna de la humanidad era apenas una pequeña esfera en un espacio infinito y hostil, un accidente en el cosmos. Para varios se trató de una verdadera transformación de paradigmas. Si Copérnico a fines de la edad media comprobó, en contra de las percepciones religiosas de esos tiempos, que la Tierra no estaba al centro del sistema solar, las fotografías de la tierra desde el espacio en los años sesenta revelaron gráficamente que la Tierra era tan sólo uno del casi infinito número de estrellas y planetas en el Universo.
Un despertar también a la percepción ya no desde una perspectiva religiosa, sino que científica de que las condiciones que permitieron la vida en la Tierra eran tan particulares que pequeñas transformaciones podrían hacer imposible la vida en el planeta. Que la existencia del equilibrio ecológico que permitió el surgimiento de la vida era una verdadera casualidad y una indeterminación.
Ciertamente desde los albores de la humanidad la celebración de la madre tierra ha sido permanente, reflejándose en ritos paganos y en el sincretismo que revelan las fiestas religiosas ligadas a los solsticios y otras fechas que tienen base en los equilibrios ecológicos del planeta. Uno de los primeros actos de la Revolución Francesa, fue precisamente de instituir la celebración del día de la naturaleza. La novedad es la de la percepción de que el desarrollo de la humanidad puede dañar de manera irremediable el sustrato que nos cobija.
Se trata de un cuestionamiento esencial de las perspectivas filosóficas y de ciencias sociales de siglos anteriores, las teorías positivistas, que planteaban las perspectivas de un progreso sin frenos, la potencialidad de un progreso sin límites de la humanidad mientras que se trataba de controlar la naturaleza para que no causara estragos.
Con estos cambios de percepciones y nuevos desafíos surgió el nuevo tema del llamado medio ambiente, de la ecología. En la nueva perspectiva la Tierra y la humanidad que vive en ella debe ser concebida como parte de un sistema cerrado en el que un cambio en una de las partes se repercute en todo el sistema. Lo que lleva a la percepción del llamado efecto “mariposa” que parte de la constante interrelación de quienes vivimos en el planeta . Con ello, se plantearon nuevas problemáticas y desafíos de la naturaleza. Entre ellos, problemas recurrentes desde hace siglos, como las iras de la madre naturaleza y las catástrofes naturales, fenómenos que aparecen externos a la voluntad de los seres humanos, que llevaron a percibirlos como castigo de los dioses, como se percibía en la antigüedad. En otros caso como durante la edad media o incluso en casos como los del Tsunami en nuestros días, como el resultado de la intervención divina que los seres humanos no podían comprender.
A esos efectos devastadores de la Naturaleza se agregaron entonces los que son resultado de miles de años de desarrollo de la humanidad, que desde su vida precaria en las cavernas hasta la precariedad de su vida en los rascacielos, han transformado de tal modo el planeta, que se han transformado en factores de desequilibrio ecológico. En suma, se trata del surgimiento de una nueva percepción sobre la Tierra que incorpora la responsabilidad humana colectiva sobre nuestro entorno.
No se trata de una conciencia ecológica que haya aparecido de pronto, porque ya en la antigüedad el ser humano buscó transformar su entorno para poder asegurar su sobrevivencia y poder protegerse de sus enemigos. Esa es la diferencia fundamental de los humanos con el resto del reino animal. Con el desarrollo de las ciudades y posteriormente con las transformaciones provocadas por la revolución industrial se descubrió el surgimiento de enfermedades y catástrofes asociadas a la industrialización basada en el carbón primero y luego a aquella basada en el petróleo, o incluso en el desarrollo atómico.
En las últimas décadas, se ha despertado la conciencia de que el desarrollo humano no puede continuar sin que incorpore la noción de responsabilidad y el análisis permanente de las consecuencias de su accionar. El respeto del medio ambiente se transforma en un elemento consubstancial a cualquier actividad humana. Existe consenso que la búsqueda ciega del desarrollo en función del mercado, vale decir producir para responder a las necesidades reales o sugeridas a los consumidores para que mejoren su calidad de vida, no es sustentable a mediano y a largo plazo. El debate de hoy es precisamente de si acaso esta noción de responsabilidad debe ser integrada al corto plazo, a la acción política inmediata de los estados y de los individuos.
En efecto, existe consenso científico en que el calentamiento que comienza a percibirse en el planeta está ligado a grandes cantidades de gases con efecto invernadero producidos por la actividad humana basada en la combustión de productos fósiles como el petróleo.
La incorporación de condiciones de respeto del medio ambiente permiten revertir las consecuencias negativas de la acción humana. Existen diversos ejemplos exitosos. La constatación de que la disminución de la capa de ozono descubierta en los años setenta, estaba ligada al uso del Cloro-fluoruro de carbono, CFC y lo que permitía el incremento de la exposición a rayos ultravioletas asociados al cáncer de la piel, llevó a una convención internacional que prohibió el uso de ese producto en los refrigeradores. La convención sobre la diversidad ha permitido salvar una serie de especies que estaban en vías de extinción. La designación de zonas protegidas ha permitido salvar áreas húmedas.
En los hechos, el Día de la Tierra recuerda que es necesario incorporar la noción de responsabilidad social a la acción de las empresas, a la acción de los gobiernos. Se trata de un desafío ciudadano que marca la política contingente y es tema de debate en las elecciones. Un tema que no suscita sólo una posición sino que un concierto de propuestas, desde la izquierda hasta las derechas más retrógradas, que buscan apoyarse en campañas de miedo o en la defensa de los empleos para justificar sus políticas negacionistas. El día de la Tierra no es sólo una ocasión de celebrar nuestro pequeño planeta sino que además la ocasión de movilizaciones ciudadanas por que los gobiernos y los actores económicos respondan a estos nuevos desafíos.
La Campaña del Gobierno Harper contra el acuerdo de Kyoto
Esta semana causó revuelo la ofensiva del gobierno conservador minoritario federal de Stephen Harper en contra del acuerdo de Kyoto con la presentación de un estudio por parte del ministro del medio ambiente John Baird. Se trata de una ofensiva del gobierno conservador por ganar el debate sobre el medio ambiente usando el miedo a las consecuencias de la aplicación de los acuerdos de Kyoto. En medio de encuestas que le dan ganador gracias al aumento del voto de su aliado adequista Mario Dumont en las recientes elecciones en Quebec y cuando el nuevo jefe de los liberales federales Stephen Dion sigue impopular tanto en Québec como en el resto de Canadá los conservadores parecen tentados por forzar elecciones anticipadas.
Algunos creen que la creación de condiciones para llamar a elecciones explica la decisión del gobierno de postergar el proyecto de ley que establece fecha fija para las elecciones, aduciendo cambos menores introducidos pro los senadores. El problema es que ni los liberales, ni los bloquistas y menos aún los nepedeistas de Jack Layton se plantean hacer caer el gobierno, ya sea por el tema del presupuesto o por otro proyecto de ley. Al contrario, los partidos de oposición esperan que se desgaste el gobierno minoritario antes de plantearse forzar nuevas elecciones.
Los conservadores perciben que la guerra en Afganistán les hace perder apoyos a medida que aumenta el número de soldados canadienses muertos. Aunque el gobierno insiste en que las tropas regresarán a Canadá en 2009, las declaraciones del ministro de defensa esta semana causan confusión. Otro aspecto importante que afectan la popularidad del gobierno conservador es su rechazo al acuerdo de Kyoto firmado oficialmente por Canadá. La opinión pública canadiense que es muy sensible a la temática del calentamiento del planeta y Kyoto es un acuerdo que es aceptado por numerosos gobiernos como el mínimo necesario para responder a los desafíos climáticos. Hasta las industrias piensan que es un buen protocolo porque permite transigir valores en la llamada bolsa del Carbono. Parecía que el gobierno conservador se había rendido a la evidencia de que debía cambiar sus políticas en materia medio ambiental con el cambio de la ministro Sonia Ambrose. Todo indica que el rechazo de la política ambiental es el talón de Aquiles de los conservadores.
La ofensiva del gobierno federal contra el acuerdo de Kyoto busca argumentar que el aplicar Kyoto llevaría a escenarios catastróficos. Con ello tratan de contrarrestar la ley que obligaría al gobierno federal de implementar el acuerdo de Kyoto y que fue presentada por un diputado liberal y apoyada por la mayoría opositora en el parlamento y que ahora se discute en el Senado. El ministro federal del medio ambiente John Baird presentó el estudio precisamente en la comisión del senado que estudia el proyecto del diputado liberal Pablo Rodríguez que obliga al gobierno federal a respetar el acuerdo de Kyoto.
En el estudio presentado por el ministro del medio ambiente John Baird, el gobierno busca justificar su rechazo del plan de Kyoto por las consecuencias que respetar el tratado le provocarían a la economía canadiense. El problema es que e gobierno ordenó un estudio para cifrar las consecuencias de la aplicación estricta del acuerdo de Kyoto basado en premisas muy restrictivas, haciendo de abogado del diablo.
El estudio plantea que la aplicación del acuerdo de Kyoto provocaría una recesión tan grave como la que afectó Canadá a comienzos de los años ochenta con una disminución de 4% del Producto Interno Bruto; Doblaría el costo la calefacción; el precio de la bencina aumentaría 60% y; el costo de la electricidad en 50%, el ingreso real de las familias disminuiría en 4,000 dólares por año y la cesantía aumentaría al 25%.
Se trata de una verdadera campaña de terror destinada a justificar la inacción del gobierno federal en materia del medio ambiente. Una campaña que va en defensa de las compañías petroleras de la provincia de Alberta que son su principal apoyo, se trata también de un nuevo alineamiento con la política seguida por su aliado George Bush en Estados Unidos. Todo ello mientras se sigue esperando el anuncio de las cuotas de contaminantes que el gobierno que ya está atrasado.
La maniobra del ministro Baird fue denunciada porque la recesión aprehendida se explica porque el estudio parte de la premisa falsa de que se impondría un impuesto de 196 $ por persona por tonelada de emisión de gas carbónico, siendo que lo máximo que se ha planteado es un impuesto reembolsable de 20 dólares en el plan liberal. Al fijar ese impuesto tan elevado, todos los costos aumentan. Algunos estiman que ese impuesta le daría ingresos anuales al gobierno federal de 105 mil millones de dólares, vale decir la mitad de los ingresos actuales del gobierno federal.
Además el gobierno federal, plantea que deben reducirse en 33% las emisiones de gas con efecto invernadero en sólo ocho meses siendo que el plan de Kyoto prevé que la reducción de6% de las emisiones de gaz del nivel de 1990 es calculada con el promedio de 2008 a 2012. Ello tampoco debiera justificar la inacción.
Fuera de utilizar un estudio basado en premisas destinadas a crear miedo, el gobierno conservador, no considera los efectos devastadores de la inacción del gobierno como lo denunciaba un economista de una institución multilateral y otras consecuencias que han sido repertoriados abundantemente.
Todo indica que el gobierno federal sigue en contradicción con la opinión pública canadiense en este tema y sigue insistiendo en defender lo indefendible. La casi unanimidad de la reacción de periódicos y de los observadores revela que se trata de una campaña de terror que no tendrá resultados.