Las Fuerzas Armadas insisten en dar una imagen de limpieza, de alto honor, de valor avalado por las batallas ganadas, de un extremo amor a la patria, que juran dar la vida por ella, si fuera necesario....
Puesta online a las 0:40, el 17 de Enero del 2009
EL HONOR EN LAS FFAA.
Pablo Varas.
Las Fuerzas Armadas insisten en dar una imagen de limpieza, de alto honor, de valor avalado por las batallas ganadas, de un extremo amor a la patria, que juran dar la vida por ella, si fuera necesario.
Pero todo eso es falso. Las Fuerzas Armadas están muy lejos del honor, de ser portadores de la verdad, y del amor a la patria. Están más cercanas a la mentira y al irrestricto apego a los valores de la derecha política chilena. Han estado siempre cercanas a las clases dominantes, y han salido a defender, no lo sagrados valores patrios, sino que han salido a matar y a torturar para salvaguardar los intereses que generan pobreza, miseria y marginación.
Es una constante que luego de golpes de estado, ronde entre los militares el asesinato con extrema frecuencia en los cuarteles, bajo formas accidentales, extraños suicidios o muertes por envenenamientos. En fin, lentamente hay un camino que va siendo despejado y en la berma una hilera de muertos, todos con sus respectivos uniformes, barras y estrellas.
En Chile será una eterna duda el accidente en que murió el general Oscar Bonilla. El helicóptero se “cayó”, pero suponemos que el piloto era un experimentado oficial con muchas horas de vuelo. Se sabe que el general Bonilla, no era muy adicto a Pinochet y un enemigo declarado de los generales que prestaban enorme pleitesía a los convites y regalos, de la embajada de los Estados Unidos en Santiago de Chile, y de los oficiales y generales que eran agentes de la CIA.
“Tomé mi helicóptero con mi ayudante y me trasladé a la Escuela de Ingenieros Militares de Tejas verdes. Le dije a su comandante, el coronel Manuel Contreras, que quería visitar los calabozos. Titubeó, pero tuvo que llevarme. En mi recorrido me encontré con hombres que estaban tendidos boca abajo en el suelo, otros desnudos y amarrados, algunos colgados de los brazos y con su cuerpo en el aire. Se podía percibir que habían sido golpeados o torturados. Cuando comprobé que la realidad era más horrible de lo que me habían dicho, llamé al subcomandante y le comuniqué que él asumía el mando y que el coronel quedaba arrestado para someterlo a proceso” General Oscar Bonilla.(1)
El periodo más violento y doloroso para miles de chilenos, es la época de la DINA, al mando del coronel Manuel Contreras, que actualmente suma una enormidad de años por ser el responsables de la desaparición de un centenar de personas, todas ellas vistas vivas, en recintos que estaban bajo la conducción de la DINA.
Cuando la CIA comenzó la preparación para el Golpe de Estado de septiembre de 1973, en ese ejercicio se llegó al asesinato del Comandante en Jefe de las FFAA, en ese entonces el general René Schneider. Las armas utilizadas para cometer este crimen, fueron entregadas en la propia Embajada de los Estados Unidos.
La investigación judicial de los hechos estuvo a cargo de un fiscal militar y las primeras sentencias las dictó el general Rolando Urbina. Los que dispararon a matar -Juan Luis Bulnes Cerda y Diego Izquierdo Menéndez- fueron sobreseídos temporalmente por no estar en chile y cuando regresaron al país, estuvieron presos pocos meses y quedaron en libertad. Jaime Melgoza Garay, quien reconoció haber disparado a la mano del general para desarmarlo, recibió la mayor condena (presidio perpetuo) en primera instancia, luego se le rebajó la pena y salió en libertad durante la dictadura. El “presunto” cerebro de la operación, el general Roberto Viaux, fue condenado a 20 años de cárcel y luego se le rebajó a unos pocos meses de presidio, y cinco años de extrañamiento (se fue a vivir al Paraguay). Los otros acusados recibieron condenas entre tres y diez años, pero nadie las cumplió.
¿Qué pasó después?
En este crimen, que nunca antes se había conocido en la historia de Chile, la Corte Suprema debería haber dejado un precedente histórico: una condena profunda. Sin embargo, cometió un grave delito, sentenció que no hubo dolo homicida en el accionar de los inculpados, afirmó que sólo se intentó secuestrar al Comandante en Jefe del Ejército y que su muerte fue únicamente mala suerte.(2)
Sabemos que el general Sergio Arellano Stark, Comandante en Jefe de la Segunda División de Ejército, le pidió al ministro de Justicia en 1975 que el general Camilo Valenzuela no fuera a firmar al patronato de reos.
Todos los crímenes cometidos por la dictadura de las Fuerzas Armadas, fueron autorizados por el Comandante en Jefe, y ejecutados por agentes de las propias unidades militares. Los procesos que están en tribunales así lo establecen. También consta en ellos como estos uniformados, olvidan y mienten, alejándose cada día más del poco valor que siempre los acompañó. Poco es lo que debe tenerse de humanidad, para torturar a une persona amarrada o colocar una bomba en su vehículo.
Las Fuerza Armadas están muy lejos del valor que ameritan los hombres a quienes el pueblo, les entrega el derecho al uso de las armas para defenderlos, y que ellos nunca han dudado en utilizarlas para agredir a los que no tienen nada para defenderse, solamente las palabras y la verdad de las causas justas.
(1) Operación Cóndor. El vuelo de la muerte. Editorial LOM. Colección Septiembre. Santiago de Chile 1999.
(2) ALLENDE. Cómo la Casa Blanca provocó su muerte. Editorial CATALONIA; Agosto. Santiago de Chile 2003