Tengo una pregunta para usted Omar Cid Centro Estudios francisco Bilbao
El día lunes 26 de Enero, televisión española transmitió un programa en directo cuyo nombre es “tengo una pregunta para usted” donde el presidente José Luís Rodríguez Zapatero, responde a 100 consultas hechas por los ciudadanos, desconozco el método de selección de los participantes, pero por el tipo de preguntas y la manera de confrontar al jefe de gobierno, aparentemente no todos eran amigables. ...
Puesta online a las 0:06, el 28 de Enero del 2009
Tengo una pregunta para usted
Omar Cid
Centro Estudios francisco Bilbao
El día lunes 26 de Enero, televisión española transmitió un programa en directo cuyo nombre es “tengo una pregunta para usted” donde el presidente José Luís Rodríguez Zapatero, responde a 100 consultas hechas por los ciudadanos, desconozco el método de selección de los participantes, pero por el tipo de preguntas y la manera de confrontar al jefe de gobierno, aparentemente no todos eran amigables.
Mientras el programa avanza, no puedo dejar de comparar, aunque hacerlo implique un error conceptual, se trata de historias distintas e idiosincrasias diferentes, me repito. Sin embargo no puedo dejar de preguntarme ¿Cuántas consultas la ciudadanía chilena guarda sin posibilidad alguna ser contestadas? ¿Tiene la dirigencia política chilena las agallas para enfrentar a la ciudadanía? Las democracias fuertes no temen al foro abierto, reza un principio republicano, las democracias débiles, especialmente las nacidas luego de dictaduras como la chilena, poseen una estructura institucional, política y cultural donde los ciudadanos son un problema y sus posibilidades de participación se restringen exclusivamente al voto.
Este esquema reducido, converge con factores sociales que hacen difícil romper los lazos de presión, sobre los ciudadanos consumidores, el nivel de almacenamiento de información personal, los bajos niveles de negociación colectiva en el ámbito laboral, la criminalización de los movimientos sociales, las políticas de infiltración, desinformación y temor elaboradas desde los organismos de inteligencia del gobierno, más los poderes fácticos instalados en el mundo empresarial, militar y de las comunicaciones, hacen que la simpleza de un programa como ese, sea impensable en la televisión abierta nacional.
Si bien las trabas anteriores son determinantes, hay una no dicha que se encuentra en el centro de todas estas y que se identifica con el ejercicio del poder, hablo de la exclusión, no la que afecta a la izquierda extra-parlamentaria, se trata de un hecho más amplio y general que cruza a la sociedad en su conjunto, tal vez, nuestra historia política y social es una imperfecta genealogía de los aparatos de exclusión, tal vez, este reclamo no se agota en un sector de la sociedad y tiende a transformarse en un espejo de nuestras formas de relacionarnos.
La exclusión es el atributo esencial de los poderosos y de quienes en menor grado reproducen sus prácticas, el rechazo como dispositivo social implica sacar a alguien del lugar, del espacio, de la comunidad en que se encuentra sometiéndolo a través de la soledad y el desprestigio, por otro lado, el concepto de inclusión es un derivado de la misma lógica de los poderosos, que en un acto magnánimo conceden incluir a los que rechazaron en su tiempo.
¿Qué hace entonces que los excluidos a la primera de cambio excluyan? La grata sensación del poder (placer), el totalitarismo cultural que afecta a la sociedad chilena, los residuos de militarismo, la mera reproducción de los códigos patronales. Algo raro ocurre que tiende a distorsionar las propuestas de cambio, algo que impide el desarrollo de una horizontalidad rica en matices.
Se hace necesario un cambio de paradigma que reconozca en la diversidad un valor, en el debate una riqueza, se tiende a la hegemonía, se tiende al orden, se tiende al respeto por la autoridad, delimitando las críticas a los canales formales, es decir la actitud básica que identifica el actuar de las organizaciones políticas y gremiales para con sus socios, adherentes, etc. Es la exclusión
Es en ese sentido que un programa como “tengo una pregunta para usted” resultaría un fiasco, una copia formateada a la medida de quién la necesite, porque estamos en un esquema donde el debate brilla por su ausencia, los ciudadanos tienen como misión ratificar a unos u otros sin posibilidad de confrontación y si por casualidad dieran esa posibilidad, el temor impondría su sello, salvo eventualidades muy bien cubiertas por los programas de farándula.