CORRUPCIÓN, EXPLOTACIÓN E IMPERIALISMO, NUMISMANÍA por M .Otero
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Puesta online a las 14:57, el 18 de Agosto del 2007
CORRUPCIÓN, EXPLOTACIÓN E IMPERIALISMO
Mauricio Otero
¿Los males que azotan a Chile son responsabilidad de “todos”? “La propiedad es un robo”, escribió Proudhon. Hemos retrocedido más de 50 años. ¿Por qué existe corruptela? Acá como en otros países hay malas costumbres. Quien roba merece castigo, y más severo cuando el que comete el acto afecta al pueblo. Los ladrones de cuello y corbata, que roban con chequeras y acciones y explotación de los trabajadores, son igualmente condenables y debiese estar penado. Por ejemplo si un empleador toma por temporadas a un obrero y luego se ahorra el pagarle indemnización o sus imposiciones, es un hurto de la propiedad que genera el trabajador mediante la plusvalía. Por que a fin de cuentas, ¿qué harían los empresarios sin los trabajadores? O es que acaso ¿“todos pueden ser capitalistas o patrones”? Esta mentira que el mercado sea la panacea, es tan aberrante como que el Estado ocupase toda la economía. El que escribe no tiene las manos manchadas de billetes ni de sangre. Nunca he robado nada, al contrario, nos han extraído dinero en una sobreexplotación, a la que se suma el imperialismo de cualquier signo o bandera. Una de las sanas medidas que debiera tomarse es la recuperación de las empresas estratégicas, aquellas de Utilidad Pública, -luz, agua, telefonía, gas- y de inmediato crear un Código anticorrupción, que castigue al que defraudare al Estado, que somos todos. La corrupción no es “nueva” ni “renovada”, es un mal social de siempre y en todos los países. En las naciones del Islam, al ladrón le cortan la mano… Patricia Verdugo ha escrito memorables crónicas sobre el tema. Y también María Olivia Mönckeberg: “El saqueo de los Grupos Económicos al Estado chileno”, amparados en el dictador. El modelo de economía impuesto a sangre y fuego, les vino como anillo al dedo incluso a quienes lo sustentan desde el gobierno, pues los ideólogos del Mercado Totalitario están en éste también, antes eran “revolucionarios”, hoy “re-accionarios”. Este sistema yanqui no tiene nada que ver con nuestra realidad y por ello ha causado tantos males. Aquellos que creen no tener ni una gota de “chileno”, debieran ser los primeros en confesar o declarar sus mea culpas. ¿Por qué roba la gente? ¿Qué diferencias existen en que robe un pobre, a que robe un mal empresario o un político o funcionario? Creo, sigo creyendo que el que esté libre de pecado, lance las piedras. La ley de subcontratación, un robo contra los trabajadores, un negocio para los que subcontratan. La huelga del cobre, que ya no es chileno, una vergüenza mundial. Las “pensiones” de las chilenas y chilenos, una ofensa, un lastre devenido de las “ideas” mercantilistas de los ideólogos de la dictadura. Lo mismo la salud, con las Isapres. Y quién paga por ello. Es decir, roban privados y el Estado paga los platos rotos. Quienes no estamos en este sistema, abogamos por la recuperación de los derechos perdidos de los empleados públicos, particulares y de los obreros. No puede consentirse a este modelo perverso.-
NUMISMANÍA:
LOCURA POR EL DINERO
Mauricio Otero
Como Chile es un país de “monos”, también se ha contagiado con una enfermedad “moderna”: la locura por el dinero. De numus, moneda, dinero; y manía, locura, demencia.
No es noticia que a uno le pregunten cómo le ha ido, en abierta indicación a sus “negocios”, en lugar del humano y valórico: ¿cómo has estado?
Esta enfermedad sin embargo es de larga data. Goethe en “Fausto”, hace referencias a cómo Satanás (Mefistófeles) multiplica el dinero y el vino, en una especie de reto al cordero de Dios, Cristo, anteponiendo en la perdición del protagonista -el doctor Fausto- un “maná” distinto: la riqueza, la ambición sin límites, la desaforada carrera por la fortuna.
Y no resulta novedoso en verdad para quienes sabemos cómo funcionan países que han hecho del dinero una religión. Chile, como de plagiar se trata, no se ha quedado corto, y ya tenemos una cantidad apreciable digna de tratamiento e incluso de internación psiquiátrica. La euforia por poseer dinero los lleva en obsesión compulsiva a desear, con placer, el tener cada día, cada minuto frenético que pasa, más y más dinero. Y en ese mismo camino, en hacerse de poder de sujeción de otros seres humanos, para los que ya no les incumbe su bienestar, sino su malestar. “Es problema de ellos”, afirman. El famoso “Tío Rico”, les queda a la par, soñando con nadar en dinero en su propia piscina y rodeados de lujos mayores. Los parientes no le importan, si no puede sacarles provecho. Se comprende que estos enfermos mentales no tienen amigos sinceros, sino “clientes” u objetivos de obtención de ganancia.
Miembros de la iglesia mediaron en la Huelga de los mineros subcontratados y han advertido de que hay mucha miseria y muchos ricos. Siempre en esa institución han existido figuras progresistas, que leen el Evangelio rectamente, es decir, el camino para seguir a Dios y la entrada al Paraíso es abandonando la riqueza y repartiéndola a los pobres.
Lo extraño es que hasta psiquiatras han caído enfermos, y son víctimas de la demencia por el dinero, contando clientes en vez de pacientes. El que mejor paga, es atendido con prontitud y con un curioso largo tratamiento. “Sicko” es un documental de Michael Moore, que ha abierto la polémica sobre el tema de la salud en el reino de The “God” is Money.-