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Declaración de la CUT como balance de la jornada del 29 de agosto

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Puesta online a las 8:37, el 30 de Agosto del 2007


Declaración de la CUT como balance de la jornada del 29 de agosto

CENTRAL UNITARIA DE TRABAJADORES DE CHILE

DECLARACION PARA EL CIERRE DE LA JORNADA DE LA NACIONAL DE MOVILIZACION Y ACCION SINDICAL

29 DE AGOSTO 2007

En cada una de las ciudades de Chile se ha hecho escuchar la voz de los trabajadores organizados, para expresar nuestras demandas económicas, sociales y políticas.

Los impulsores del modelo económico durante años fueron desmantelando el sistema de relaciones laborales, debilitando los derechos sindicales, promoviendo contratos y relaciones laborales individuales.

Menospreciando los principios fundamentales del trabajo, retrocediendo los derechos y conquistas a épocas que se creían superadas, con el claro objetivo de imponer disciplina, obediencia y castigar todo movimiento de protesta.

El derecho laboral se ha alejado de su principio fundamental como es la protección de la parte más débil de la relación laboral, abandonando su histórica orientación hacia la justicia social y la protección de la dignidad del trabajo.

Entregando sin contrapeso el manejo indiscriminado de las relaciones laborales a quienes tienen el poder de dar y quitar el empleo.

La flexibilidad laboral y los procesos de externalización se han levantado como el nuevo paradigma y han reducido el costo del trabajo, provocando inseguridad, endeudamiento y fuertes grados de frustración y estrés, entre los trabajadores y sus familias.

Lo que ha producido estados de necesidad a objeto de ejercer total control sobre las personas.

La llamada globalización, cada vez más arrogante, margina y excluye a la gran mayoría de los ciudadanos y aumenta los privilegios de una minoría que viola la libertad sindical y el legítimo derecho de los trabajadores y trabajadoras a negociar en igualdad de condiciones sus demandas laborales y sociales.

Por su parte, los gobiernos se someten ante quienes poseen el poder económico, sin darse cuenta que tal conducta los lleva inevitablemente a un clima de confrontación social, que puede alcanzar insospechados grados de violencia y puede pasar por encima de la institucionalidad vigente.

Desde hace tres décadas se ha venido imponiendo por la fuerza y por los hechos, un sistema de organización del trabajo sin regulación alguna, que se ha convertido en un salvajismo que atenta y violenta a la persona en su condición humana.

Se ha impuesto la falsa creencia que para tener un empleo se debe aceptar un trato indigno y sueldos miserables, mientras las empresas exhiben grandes utilidades, concentran y acumulan riquezas.

Los temporeros, los trabajadores salmoneros, pesqueros, los miles de contratistas, los trabajadores de los supermercados, multitiendas, los trabajadores exportadores, los de servicios, los forestales, los de las comunicaciones, los profesionales, los bancarios, los hombres y mujeres de trabajo somos los que construimos el país y la riqueza de Chile.

Y ya estamos cansados de tanto atropello y maltrato. Estamos cansados de las alzas de precios mientras los sueldos son cada vez más bajos.

En definitiva, estamos indignados y desencantados Porque el fruto de nuestro trabajo termina siempre enriquecimiento a los que ostentan el poder del dinero.

Las grandes cadenas comerciales, los holding, las empresas trasnacionales y nacionales controlan la economía y los negocios en todas las áreas incluida la salud, la seguridad social, el transporte.

Sometiendo a la pequeña y mediana empresa y toda la cadena de proveedores a sus decisiones y utilizando la legislación tributaria y laboral para subdividirse en múltiples razones sociales, burlando los derechos laborales, sindicales y previsionales.

Mientras la clase política hace oídos sordos a los justos reclamos de quienes son víctimas del control y poder de estas compañías.

Los chilenos y chilenas tenemos el derecho a vivir en un país que nos ofrezca oportunidades de progreso a todos y todas.

Anhelamos un Chile justo, donde los derechos esenciales alcancen a todos los ciudadanos.

Queremos ser parte de la construcción de una sociedad más justa y queremos ser constructores de un Estado Social Democrático y Solidario.

Porque el país también somos nosotros. Chile es nuestra patria y la queremos justa, libre y más igual.

En un país como nuestro Chile, con un crecimiento sostenido por años, con superávit fiscal, con grandes ganancias de las empresas, nada ni nadie puede explicar por qué tanta desigualdad.

Por qué el salario mínimo mantiene a miles de trabajadores bajo la línea de la pobreza.

Por qué no existe negociación colectiva. Por qué la excesiva desprotección social.

Por qué tanto abuso y atropello. Por qué tanta injusticia y tanta arrogancia.

Sabemos que el mundo cambió, también sabemos que por muchas transformaciones, lo que no cambiará es la aspiración de justicia social, los anhelos de que cada hombre, cada mujer sean respetados en sus derechos y en su dignidad.

Queremos un pueblo con esperanzas, con un futuro mejor.

Pero debemos saber que depende de nosotros mismos.

El proceso de reconstrucción del sindicalismo chileno ha sido largo, difícil, doloroso y, a veces, de mucha amargura.

Pero aquí estamos de nuevo y hemos llegado para quedarnos.

Los que apostaron a nuestro exterminio, fallaron. Los que esperaban vernos dóciles y domesticados, se equivocaron.

Los que quisieron utilizar nuestras diferencias y dividirnos y se burlaban de nuestras debilidades, se han quedado con las ganas.

Aquí está la CUT, están las mujeres y hombres de trabajo, para exigir los cambios que el país requiere.

En lo inmediato.

Queremos Seguridad Social, Salud, Educación de calidad y en igualdad para todos.

Queremos Trabajo Decente, con contratos, con salarios justos, con derechos laborales y trato digno para todos los trabajadores del país.

Exigimos negociación colectiva en igualdad con los dueños de los holding, terminar con los grupos negociadores paralelos al sindicato, eliminar el descuelgue y el reemplazo durante la huelga, establecer el piso para la negociación.

Un salario mínimo sobre la línea de pobreza y que éste sea el piso para los trabajadores a comisiones.

Revisar y modificar la estructura de impuestos, para que las grandes compañías paguen más y rebajar la carga tributaria a las pequeñas y microempresas.

Queremos la democracia de los derechos. La democracia sin exclusiones, la democracia que dé alero de hogar digno a los chilenos.

Hoy hemos demostrado que se puede. Que es posible exigir lo que en justicia nos corresponde.

La unidad, la organización, la voluntad de luchar por nuestros derechos es y será la forma con que cambiaremos el estado de cosas que hoy existen.

Hoy miles de hombres y mujeres de trabajo han manifestado su voluntad inquebrantable de no aceptar la arrogancia y la prepotencia.

Han dicho no a la aplicación de este modelo económico salvaje que empobrece y margina a los ciudadanos de Chile.

Hoy pudo más la dignidad que el temor. Pudo más el anhelo de justicia que las amenazas.

Hemos demostrado que nuestra voluntad de exigir los cambios que el país requiere, está intacta y disponible.

La respuesta la tienen que dar los empleadores y los gobernantes. Y no habrá mucho tiempo para ello.

Podemos estar tranquilos porque hemos cumplido con el primer paso para abrir camino a la justicia, a la igualdad y a la dignidad de las personas.

Chile debe contar con un actor social que llegó para quedarse.

Viva el pueblo. Viva los trabajadores.

Publicado por Manuel Luis Rodríguez U. en 8/29/2007 11:11:00 PM





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