Puesta online a las 18:55, el 30 de Agosto del 2007
PARA ESO ESTA LA CALLE
Pablo Varas
Las desigualdades en Chile cada día son más profundas.
La separación entre los chilenos que tienen un nivel de vida aceptable y los que aún utilizan parafina para cocinar, que se visten en tiendas de ropa de segunda mano, que sobreviven gracias a la existencia de los mercados y ferias en las poblaciones, que usan papel de diario en el servicio higiénico, que alimentan pobremente a sus hijos y que estos ante tanta miseria no les queda otra alternativa que abandonar la educación para convertirse en mano de obra barata, son casi un millón.
Sin duda son estas la razones por la cuales un país entero se manifestó en las calles donde hubo los componentes de siempre, personas que gritan y la policía que los reprime. Para eso está la calle.
Nadie debería sorprenderse que el sistema económico que sostiene el bloque gubernamental, signifique que cientos de miles de chilenos vivan en miserables condiciones. Cuesta entender qué hay qué hacer para que los representantes del Gobierno hagan las reformas o promuevan los cambios que aceleren el acercamiento hacia condiciones de vida más dignas de hombres y mujeres.
No se puede culpar únicamente a los Ministros de la dictadura de las FFAA, también los Ministros de la Concertación, son responsables que el sistema educacional esté simplemente caduco y que en nada responsa a los requerimientos de los nuevos tiempos, que el sistema de salud sea inoperante e insuficiente, que el sistema provisional haga más millonarias a las empresas de seguro y bancos que controlan las AFP, cuando por otro lado las pensiones son sencillamente miserables. En Chile hay un elevado porcentaje de personas que hacen largas colas de esperas, en especial en provincias, para poder ser atendidas, y meses de espera para poder ser operadas, eso es estar muy distantes de los logros que un país necesita. Eso no se difunde en los medios de información en Europa. El Chile que se muestra no es el que salió a la calle el día 29 de agosto.
El Chile verdadero, es el Chile pobre, con población marginada de los grandes beneficios y posibilidades. En Chile hay personas que viven de lo que encuentran en los basurales, en el sentido literal del término. Esto sin duda es culpa de los que hoy tienen altas responsabilidades en el gobierno, y que hasta hace algunos años predicaban la radicalización de las condiciones para hacer un Chile nuevo, pidiendo que salgan a la calle los obreros, ya que es ahí donde se conquistan los derechos. Patético es verlos diciendo que la distribución del ingreso en Chile, es razonable.
Cada día que pasa constatamos el por qué en Chile no se ha permitido la existencia de medios de información independientes, si los hubiera no podrían manipular la información y se tendría el conocimiento de un país verdadero, con su miseria escondida; ese que aparece cuando hay un terremoto o una inundación. Es entonces que vemos el Chile de siempre y que se olvidará hasta que la lluvia deje de caer.
Para eso está la calle.
La calle esta para decir que se existe y que se deben cambiar los rumbos del modelo y que el gobierno debe responder de manera eficaz y rápida a las demandas de los chilenos pobres, porque se ha constatado que se es más eficiente con el capital y las empresas extranjeras, que con los propios chilenos. Los capitales foráneos van a triplicar los beneficios de sus capitales invertidos en las empresas hidroeléctricas, mientras los habitantes de Cuyinco, Temulemu, Pantano, Dadaico, Collipulli, Truf- Truf seguirán llevando a los mercados de los pueblos, sus gallinas flacas para poder sobrevivir.
La calle está para que los pueblos las llenen de gritos y consignas para protestar y hay que hacerlo contra la guerra, contra la miseria, contra la explotación del hombre por el hombre, contra los fundamentalistas que colocan bombas en los mercados, contra los que torturan, contra los que hacen desaparecer personas.
La calle está sencillamente para pedir el derecho para todos a ser felices, aunque el gobierno no escuche ni represente a los trabajadores. En Chile se gobierna para los empresarios y las transnacionales, no para el Pueblo.