ChileInforma.com
 Quienes Somos?

 Como Publicar

 Informacion sobre Chile

 Servicios
 NUEVO FORO

 CONVERTIDOR DE DIVISAS

 ENLACES

 EMBAJADAS Y CONSULADOS

 ASOCIACIONES Y ORGANISMOS CHILENO EN EL MUNDO

 LIBRO DE VISITAS

 Salud - Ciencia 
  Unos 40 mil chilenos no saben que tienen VIH, según especialista Doctora Cecilia Sepúlveda explicó que la falta de síntomas

 Vivir con calidad de vida Por Carlos Benítez Villodres En los países más desarrollados del mundo y en determinadas nacion

 La seguridad de la vejez y el régimen de pensiones de Canada. Por Manuel Fierro ,radio Centreville Montreal


 Recetas
 Empanadas de Horno Preparación: 2 horas Para: 12 empanadas Pino 1/2 kilo de posta negra o lomo 2 tazas de cebolla en cuad

 Pebre

 Pastel de Choclo


 Chileinforma Fotos

 Chiste del dia
 Viejitos


 Haga un LINK a nuestro sitio

 Sitios Amigos
sinfronteras2000.com Trabajo España Trabajo España

pieldeleopardo.com/ Revista Punto Final

VOLVER A LA PORTADA     IMPRIMIR     

EL TALLER LITERARIO DE LA DINA. Por Pedro Lemebel / La Nación Domingo

...


Puesta online a las 22:14, el 03 de Septiembre del 2007



Ojo de loca no se equivoca

El taller literario de la dina
Seguramente quienes asistieron a estas tertulias en la casita de Lo Curro, y hoy rememoran ese escenario por una carta enviada por Mariana Callejas a “El Mercurio”, aunque no quieran contestar preguntas sobre su intensa relación con esta dama, aun así podrán recordar las molestias por los tiritones del voltaje que interrumpía sus lecturas, la música y el baile.













La historia me llegó entonces, en los crispados años de la dictadura, y escribí la crónica de ese lugar donde la tortura y la escritura se daban la mano. Roberto Bolaño leyó el texto y luego escribiría sobre esa casita de Lo Curro que fue visitada por escritores amigos de Mariana Callejas, la mujer de Michael Townley, agente de la DINA que tenía en ese mismo sitio un laboratorio de gas exterminador y otros aposentos para torturar opositores. Al mismo tiempo, en un salón contiguo, los invitados de Callejas leían sus cuentos y odas líricas bebiendo whisky. Es posible creer que muchos de ellos nunca supieron dónde estaban, pero en aquel tiempo era curioso no sospechar de un lugar donde era común toparse con gringos, milicos y cubanos de acento Miami.

La Callejas era una escritora con un pasado antimarxista en Patria y Libertad, considerada una promesa del cuento en las letras nacionales, publicada incluso en la revista de izquierda "La Bicicleta", una dama alabada por la elite artística que frecuentaba sus salones, la desenvuelta clase cultural que no creía en historias de cadáveres y desaparecidos. Más bien le hacían el quite al tema leyendo a Elliot y Borges, discutiendo de estéticas literarias, o meneando el culo escéptico al ritmo de la onda disco. Demasiado embriagados por el temple marcial de Mariana, la Callejas.

Es raro pensar que algunos de estos invitados no sospechaban dónde estaban, porque todo el país conocía el aleteo buitre de los autos sin patente que se estacionaban en la puerta. Todo ese Chile sabía y callaba. Todo ese mundo veía y prefería no mirar, no saber, no escuchar esos horrores que se filtraban por la prensa extranjera. Esos cuarteles tapizados de enchufes y ganchos sanguinolentos, esas fosas de cuerpos retorcidos. Era demasiado terrible para creerlo. En este país de escritores y poetas no ocurren esas cosas, pura literatura tremendista, pura propaganda marxista, decía Mariana subiendo el volumen de la música para acallar los gemidos estrangulados que se filtraban desde el laboratorio de Michael en el jardín.

Con el asesinato de Letelier en Washington, y luego la investigación que develó los secretos de Lo Curro, vino la estampida del jet artístico que visitaba la casa, sólo quedaron los amigos más íntimos de Mariana, un trío de narradores que eran los únicos que podían contestar el teléfono, y el día del asesinato en Washington interrumpieron el taller informando a la dueña de casa: Okay, Mariana, todo okay.

Aunque la Callejas se convirtió en jeta política en el ambiente, y por varios años desplegó el terror en los ritos literarios que frecuentaba, igual ejercía un sombrío poder en los fanáticos del cuento que alguna vez la invitaron a la Sociedad de Escritores, la fichada casa de Simpson 7, llena de afiches rojos, boinas y esas canciones de protesta que ella escuchó indiferente sentada en un rincón. Allí, todos sabían el calibre de esa mujer que fingía escuchar atenta los versos de la tortura. Todos preguntando quién la había invitado, nerviosos, simulando no verla para no saludarla y recibir la descarga eléctrica de su mano.

Seguramente quienes asistieron a estas tertulias en la casita de Lo Curro, y hoy rememoran ese escenario por una carta enviada esta semana por Mariana Callejas a "El Mercurio", aunque no quieran contestar preguntas sobre su intensa relación con esta dama, aun así podrán recordar las molestias por los tiritones del voltaje que interrumpía sus lecturas, la música y el baile. Seguramente, estos narradores no querían saber de otro baile y otro canto paralelo donde la contorsión de la picana tensaba en arco voltaico la corva torturada. Es posible que hoy se hagan los lesos y no quieran asumir su complicidad, como tampoco reconocer el grito destemplado y ajeno a la música disco, tan de moda en esos años. Entonces embobados, cómodamente embobados por el estatus cultural y el whisky que pagaba la DINA. Y también la regia casa de Lo Curro, la inocente casita de doble filo donde literatura y tortura se coagularon en la misma gota de tinta y sangre, en una amarga memoria festiva que asfixiaba las vocales del dolor. LND







Articulos anteriores.

  • Cuando un escritor chileno habla de política con el candidato Piñera Pedro Lemebel* Demasiado barato quiere comprar este pai
  • ¿Patinazo del New York Time? Rolando Gabrielli La historia del periodismo está llena de grandes verdades, ment
  • 30 años en exilio Si, Luli, mientras en Santiago la empresa de transporte publico menosprecia a sus pasajeros, date cuent
  • Presentación de libros con Carlos Ominami, Elicura Chihuilaf, y el consul de Bolivia Freddy Bersatti - Invitaciones para la
  • El ruido del hambre .Apuntes del Casino de Viña del Mar (2005) Ivan Godosky
  • SONRÍE, ES UN SUEÑO, AL FIN. Mauricio Otero
  • Donde vuelen buitres hay quebradas Era el año de las diligencias y los caballos, algo débiles de tanto tirar la carret
  • En un país recubierto de plástico “COMENTARIOS AL LIBRO “PURO CHILE Suciedad Democrática” En un país recubierto de
  • Me pongo la mano en el corazón y digo: Chile con mis ojos censurados. Es cierto que en Chile se busca el mejor terrestre con
  • Parra, Neruda, Bolaño Roberto Bolaño fue un provocador a tiempo completo. Bueno para la literatura, vértigo constante para su
  • Comprador de botellas y accionista. Ivan Godosky



IMPRIMIR