Como el viento con las hojas Carlos Benítez Villodres ¿Enseñamos cómo es la vida a fondo? ¿Educamos p
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Puesta online a las 9:06, el 02 de Febrero del 2009
Como el viento con las hojas
Carlos Benítez Villodres
¿Enseñamos cómo es la vida a fondo? ¿Educamos para vivir dignamente? La vida es muy fácil, pero hay que estar despiertos, de lo contrario nos aplastará. La vida humana necesita de cuidado y protección especiales, tanto antes como después del nacimiento. El derecho a la vida, inherente a cada uno de los habitantes de las naciones del mundo, constituye el eje principal de los Derechos Humanos y por tanto merece de la decidida atención de los Estados, de las instituciones y de toda la sociedad.
Los derechos de la persona, en su dimensión vital, se refieren a la manifestación primigenia del ser humano: la vida, que es el prius lógico, ontológico y deontológico de todos los demás derechos fundamentales, dado que la vida humana es anterior al Derecho, puesto que sin la existencia humana es una utopía y un sinsentido hablar de derechos y libertades. El ser humano, en consecuencia, es la referencia última de la imputación de derechos y libertades fundamentales.
Para el hombre, la vida no sólo es un hecho empíricamente comprobable, sino que, además, por ser el hombre un ser cuya conducta es teleológica, guiada por fines, es un derecho, un debitum que le pertenece precisamente por estar vivo. El ser humano es titular de un derecho a no ser privado de su vida ni a sufrir ataques ilegítimos del Estado o de otros humanos. Pero no sólo eso: el poder público y la sociedad civil deben ayudarlo a defenderse de los peligros para su vida (sean naturales o sociales) tales como terremotos y desertizaciones, sequías e inundaciones…, las guerras y los regímenes totalitarios, el hambre y la indigencia, la falta de recursos para gozar de una salud óptima y la incultura, la falta de trabajo y de medios para desarrollarse como persona…, y otros muchos.
Dentro de nuestra cultura universal ha fallado algún resorte que hace peligrar su misma supervivencia en el tiempo. Me estoy refiriendo a la pérdida de su mismo fundamento, a la base: el respeto inviolable a todo individuo humano inocente. Si se pierde de vista la dignidad que tiene el ser humano por el hecho de ser hombre, si no se respeta su dignidad, entonces la sociedad entera queda desprotegida y a merced de la tiranía de los que más puedan, bien sean los que tienen el poder político, o el económico, o el social. Poderes estos con los que juegan a su antojo, quienes lo ejercen, como el viento con las hojas.