Puesta online a las 17:11, el 27 de Octubre del 2007
LONDRES 38
UNA CASA PARA LA MEMORIA
Pablo Varas
Cuando los generales dieron la orden para que el Palacio de La Moneda sea bombardeado y quemado aquel día 11 de septiembre, junto con derrocar un gobierno que había sido votado por más de un millón de chilenos, las Fuerzas Armadas nos estaban mandando también un mensaje, a todos los hombres y mujeres que habían puesto sus esperanzas en el proyecto de la Unidad Popular y de toda la izquierda en general. Esa es la forma que podemos entender el odio, la ira que se descargó aquel día, y en ese lugar de manera especifica.
Esta acción militar, que sin duda no puede ser reivindicada ante la historia por sus protagonistas, ya que es igual a los bombardeos de la aviación, italiana y alemana en la España del 36. Con ese bombardeo nos quisieron decir que nunca más en Chile, un intento de hacer una patria más justa, solidaria, democrática y socialista..
Pero la memoria se resiste.
No se asusta la memoria ante las embestidas que pretende el olvido, cargado de institucionalidad. Cuando quieren sacarnos de la memoria las casas, sus números, las calles y sus árboles. Cuando borrar Londres 38, no es otra cosa que olvidarlos de aquellos que pasaron por esa casa, y fueron vistos por los árboles y las campanas de la iglesia se tapaban sus ojos para que sus gritos no se pierdan en el olvido. Cuando hoy algunos miserables en el gobierno, se visten con sus mejores vestidos de legalidad. Porque ser miserable es negociar con los hijos de los que sembraron de terror la patria, para que esa casa y ese número deje de existir.
La memoria quiere hacerse su espacio para hablar para siempre de los justos y de los sueños, porque hablar de los sueños es sencillamente recordar a esos hombres y mujeres que fueron torturados y vejados en la casa de Londres 38. Algunos salieron de ese lugar para nunca más volver.
Es por eso que está la memoria, es por eso que aquella casa, que queda no muy lejos del Palacio de La Moneda se mantiene para que la historia no transite con ese paso de impunidad que en ciertas ocasiones se agranda.
Los recuerdos que tienen los pueblos se irán pasando de boca en boca, de padre a hijo y de casa en casa, porque si de eso se trata así resistiremos a la historia y aguantaremos al olvido.
El cuarto gobierno post-dictadura, no logra hacer realidad una demanda muy sentida, convertir Londres 38 en la Casa de la Memoria, se constata que tratar de instalar el Instituto de Derechos Humanos, es ayudar al olvido. Es en ese lugar donde se guardaran los miles de testimonios de los torturados por los aparatos de seguridad de la dictadura de las Fuerzas Armadas. Guardarán también allí el indulto del Presidente Ricardo Lagos, para uno de los asesinos de Tucapel Jiménez.
En Chile, hay una izquierda que no está en el parlamento, que tiene que ganarse sus derechos en la calle, y sin duda alguna hacer de calle Londres 38 en la Casa de la Memoria, también deberá ser de esa manera, sin duda eso conforma que los sueños, los nuestros, siguen siendo cosas prohibidas.
Está equivocados los que piensan que los lugares de tortura, dolor y muerte, en Chile, serán casas protocolo y boato. Esos lugares está destinados para que otras generaciones aprendan de la generosidad, del afecto por nuestros camaradas.
Les cuesta reconocer a los responsables en actual gobierno, que no quieren que existan esos lugares. Discretamente quieren borrar los pasos que los uniformados dieron por esos infiernos, que los generales inventaron. No pensamos lo mismo nosotros ni ellos, en realidad caminamos diferente, siempre hemos dados pasos a contra pié.
Cada día que pasa nosotros alimentamos la memoria y Londres 38 estará en ese lugar, porque somos tozudos y por eso sin duda, venceremos.
LONDRES 38 CASA DE LA MEMORIA
NO PARA CONVERTIRSE EN EL INSTITUTO DE LOS DERECHOS HUMANOS