Cubanos en Chile, chilenos en Cuba El sabor de la isla que contagia
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Puesta online a las 11:32, el 08 de Febrero del 2009
Domingo 8 de febrero de 2009
Por Felipe León Díaz / La Nación
Cubanos en Chile, chilenos en Cuba
El sabor de la isla que contagia
Los caribeños extrañan el cariño y la alegría de su país y lo recuerdan escuchando salsa o tomando ron, mientras los chilenos que han vivido en la isla admiten que tienen las maletas siempre listas para volver.
Los cubanos residentes en Chile y los chilenos que vivieron en Cuba aseguran que se han empapado de las idiosincrasias respectivas del país que los acogió. Pero al parecer el ardiente temperamento caribeño hace que a la isla se le añore con más fuerza. Al menos así se desprende del hecho que en Santiago unos y otros admitan que siempre se dan un tiempo para visitar rincones donde vuelven a sentir las esencias del Caribe.
Uno de esos lugares es el restaurante Damaris ubicado en Providencia. Su dueña, Damaris Leyva (44) -morena, alta y de pelo rojizo-, llegó a Chile hace doce años invitada por su hermana casada con un chileno. Estuvo dos semanas y regresó a Cuba decidida a volver para radicarse definitivamente. En enero de 1997 llegó con su marido a nuestro país y dos años después, tras vender uniformes para secretarias y seguros, logró traer a sus dos hijos. Hace cuatro años levantó su restaurante. "Yo amo este país, me gusta mucho, pero a los chilenos los encuentro raros. Cuando andan solos, son súper cariñosos, pero si después los ves y están con su señora, cambia su personalidad", señala la cubana.
Aunque acá ya lleva una década dice que de su país extraña "el cariño y la alegría de la gente a pesar de tanta necesidad y carencia. Yo voy a la isla para cargarme de energías. Aquí andan como amargados aún teniendo todo lo que tienen. Viven tranquilos, se consiguen un trabajo por mil pesos, pero igual se comen un buen bistec. Allá no", señala la cubana.
Hermandad y transparencia
Al cubano y arquitecto Jaime Martínez (42) nadie lo invitó. Él decidió comenzar una nueva vida en Chile cuando, tras el retorno de la democracia en 1990, Fidel Castro autorizó a sus coterráneos casados con chilenos venir a vivir acá. Poco se demoró Martínez en encontrar una esposa chilena, que se convirtió en ex a poco de aterrizar en Santiago.
Su vida aquí no fue fácil, y más de una vez quiso regresar. "Tuve muchos traspiés, vivía un mes en una casa, y dos en otra". Finalmente conoció a un empresario que le dio empleo y pudo ejercer su profesión. Después validó su título y ahora cuenta con su propia empresa constructora.
Pronto a cumplir dos décadas radicado acá Martínez dice que ha logrado entender nuestra forma de ser, pero que añora "ese sentimiento de hermandad y transparencia, lo extravertido y lo de bailar y gritar sin vergüenza" de los isleños. Aunque ya se acostumbró a la segmentación social, "acá yo no puedo permitir que mi hija que vive en Las Condes se case con un poblador. En la isla daba lo mismo si me enamoraba de una nana, porque a mí me gusta la mujer y no su condición social". Sin embargo, diariamente agradece a Chile las oportunidades que le ha dado, pero afirma que no ha olvidado sus raíces. "Los cubanos siempre mantenemos nuestra identidad cultural y tratamos de llevarla a donde vayamos".
A salvar el mundo
Pero no sólo los cubanos echan de menos la isla. La chilena Tania Muñoz viajó el 2000 a Cuba para estudiar Medicina. Gracias al programa creado por Fidel Castro que forma médicos para América Latina, la joven tomó su equipaje y partió junto a 49 compañeros de curso con quienes vivió en un internado. Según ella los servicios de comida e higiene, financiados por el Estado, eran de primer nivel. Dice que recibió la misma formación profesional de cualquier médico cubano y explica que "cuando en Cuba egresas de Medicina te crees algo así como el doctor que va a salvar el mundo. Como dice Fidel, eres un médico de ciencia y conciencia".
A pesar de la carga académica tuvo una fuerte relación con los isleños. "Cuba es bailar en las calles, es una cultura muy alegre. Para un Año Nuevo llegaron nuestros vecinos y nos dijeron que un cubano no puede permitir que pasen esta fiesta solos, ustedes son latinos, son hermanos, vamos y compartimos lo que tenemos", recuerda Tania.
La ahora doctora asegura que entre la isla y nuestro país existen profundas diferencias. "Allá es muy diferente la manera de sobrellevar las dificultades. No existe endeudamiento o gente deprimida. Acá yo diría que tres de cada cuatro pacientes padecen de algún tipo de depresión. En Cuba sólo ves gente feliz. No se dejan vencer por las dificultades, están hechos para resistir".
Y aunque en muchos aspectos el bloqueo de Estados Unidos los mantiene en el pasado, "están muy avanzados en temas como la medicina, la educación física, la ciencia y la tecnología, y son abiertos para todos los cubanos. En Chile es mayor el desarrollo pero el acceso a los servicios sigue siendo limitado", afirma la profesional.
En septiembre de 2006, Tania y sus colegas retornaron a tierras chilenas. Y ella se sintió extraña, "el ver una sociedad tan atomizada, con problemas como la cesantía, y que no pueda levantarse por sí sola, no es grato". Por ello la joven doctora extraña el alegre ritmo de vida de los cubanos y la envuelve "una sensación de que nunca terminas de llegar. Como que siempre tienes las maletas listas para partir de nuevo". // LND
Los de allá y los de acá
Según un estudio realizado el 2004 entre el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), existen 223 personas nacidas en Chile que viven actualmente en Cuba y 90 hijos de chilenos nacidos en la isla, que en resumen dan un total de 313 chilenos residentes en el país caribeño, cantidad que luego del golpe militar llegó a mil personas.
Mientras que el último censo realizado en nuestro país el 2002, señala que la población nacida en otros países y que declara vivir habitualmente en una comuna de Chile, corresponde a 184.464 residentes. De ellos, 3.163 son cubanos.