Privilegiados Por Carlos Benítez Villodres Evidentemente si Málaga quiere que el turismo, que a ella ll
...
Puesta online a las 8:26, el 09 de Febrero del 2009
Privilegiados
Por Carlos Benítez Villodres
Evidentemente si Málaga quiere que el turismo, que a ella llega, continúe en aumento, tanto en los meses de verano como en los del resto del año, para beneficio de nuestra tierra y de todos cuantos en ella vivimos, tenemos la obligación todos los malagueños, cada uno desde su puesto en la sociedad, de ofrecer calidad al visitante, es decir, hacerle sentir que se encuentra como en su propia casa y rodeado de buenos amigos. “Tratar a los demás, dice Philip Stanhope, como uno quisiera ser tratado es el medio más seguro de agradar que yo conozco”.
Sin embargo, muchos malagueños creen que esta oferta de calidad sólo depende de los políticos y de aquellas personas relacionadas directamente con esta fuente de riquezas (hoteles, restaurantes, centros comerciales...) Ahí está el craso error. Por supuesto que las personas a las que me he referido son las primeras, pero no las únicas, que han de desvivirse para brindarle al turista ese bienestar placentero que espera encontrar en el lugar elegido de nuestra capital o provincia.
Todos los malagueños estamos involucrados, unos más y otros menos, en cultivar con sumo esmero y entusiasmo la planta del turismo. Recordemos que “lo que mueve al mundo, refiere Hellen Keller, no son los potentes brazos de los héroes, sino la suma de los pequeños empujones de cada trabajador honrado”. Ciertamente el visitante debe percibir esa excelsa calidad de vida, desde su llegada a Málaga hasta el instante de su partida hacia su localidad de origen. Para que esto sea una realidad admirada, loada y perfectamente sentida por el turista y no un cuento de hadas o una fábrica de humo, el malagueño, independientemente de los políticos, de los profesionales de la hostelería, de las instituciones y organismos públicos..., tiene un compromiso ineludible con quienes nos visitan, cooperando para que estas personas disfruten de un estado de vida pleno de satisfacciones de todo tipo. Esto se logra por medio de la calidad, es decir, procurando que sea operativo, en su totalidad, ese conjunto de condiciones que contribuyen a hacer agradable y valiosa la vida a cualquier ser humano. Tengamos siempre presente aquellas palabras de William James: “El principio más profundo del carácter humano es el anhelo de ser apreciado”. Que cada cual piense en sí mismo y comprobará lo certero que es este aforismo del psicólogo y filósofo estadounidense, hermano de Henry.
Compartamos, pues, el privilegio de vivir en Málaga con aquellas personas que llegan, por más o menos tiempo, a nuestra tierra para gozar de la vida y de las maravillas que este paraíso de paraísos atesora. No las defraudemos. Ellas son, sin duda alguna, quienes pueden hacer la mejor propaganda de este edén ya preferido desde la Prehistoria. Ahora a meditar lo leído.